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Caritas staff, Merico (center) and EEA (Ecumenical Advocacy Alliance) encourage the pharmaceutical companies to develop new AIDS medicines for children. Credits: Caritas

Caritas staff, Merico (center) and EEA (Ecumenical Advocacy Alliance) encourage the pharmaceutical companies to develop new AIDS medicines for children.
Credits: Caritas

Cuando trabajaba en Vietnam hace dos años, Francesca Merico visitó una familia en la ciudad de Ho Chi Minh, en la que el padre había muerto a causa de una enfermedad relacionada con el SIDA, la madre tenía el VIH y la hija de siete años estaba tendida sobre el piso gravemente enferma.

Un sacerdote llevó a la niña al hospital para que recibiera tratamiento antirretrovírico. Cuando Merico volvió a verla en enero de este año, la niña lucía sana y podía hacer las cosas que los demás niños hacían.

“El tratamiento le devolvió la vida,” dijo Merico, delegada internacional de Caritas Internationalis.

Según el informe sobre la Situación de la Epidemia del Sida 2007 del ONUSIDA, alrededor de 290.000 niños menores de 15 años fallecieron a causa de enfermedades relacionadas con el SIDA en 2007. Mucho de ellos fueron objeto de un diagnóstico errado o recibieron un tratamiento inadecuado o no recibieron tratamiento alguno.

Merico afirma que la mayoría de estos fallecimientos podía prevenirse y por este motivo la Alianza Ecuménica de Acción Mundial (EAA) emprenderá, en octubre, una campaña, que ha sido elaborada por Caritas Internationalis, para crear mayor conciencia acerca de la necesidad de que los niños afectados por el SAIDA reciban un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado.

“Organizaciones católicas de diferentes países comenzaron a quejarse por las innecesarias muertes de niños que las enfermedades relacionadas con el SIDA ocasionaban, ya sea porque no tenía acceso a suficientes medicamentos específicos o porque se les suministraba una cantidad equivocada de medicamentos pues, como no se disponía más que de dosis para adultos, éstos se cortaban en pedazos para dárselos a los niños,” dijo Merico.

Añadió que la pobreza también contribuía a estos fallecimientos porque las familias no tenían una nevera para conservar frescos los medicamentos o porque, quizá, no podían costearse los alimentos que eran vitales para garantizar que las personas que reciben tratamiento antirretrovírico estén bien nutridas.

“La EEA está aprovechando la oportunidad ofrecida por la Conferencia sobre el Sida para dirigirse a las compañías farmacéuticas y alentarlas a elaborar nuevos medicamentos contra el SIDA a fin de que se adapten tanto a los niños en entornos pobres como a los recién nacidos,” afirmó Merico.

Merico se explayó diciendo que el diagnóstico precoz es fundamental entre los recién nacidos y los niños porque la enfermedad avanza más rápidamente en un cuerpo joven. Pero, de momento, la falta de investigación hace que el diagnóstico en los niños menores de 18 meses pueda ser particularmente problemático.

La campaña de la EEA movilizará a niños de 11 a 16 años para que escriban cartas a los gobiernos, las compañías farmacéuticas y los medios de comunicación para informarles acerca de los centenares de miles de vidas jóvenes que se pierden innecesariamente, y promover la adopción de medidas.

Merico afirma que la campaña es muy importante porque mientras el 30% de los adultos que viven con el VIH recibe el tratamiento antirretrovírico que necesita, sólo el 15% de los niños que vive con el VIH tiene acceso al tratamiento.

“El cuarto objetivo de desarrollo del Milenio se propone reducir la mortalidad infantil. No lograremos este objetivo si estos niños no tiene acceso a los medicamentos que necesitan,” dijo Merico.

La campaña termina en noviembre de 2009, en coincidencia con el 20º aniversario de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, que reconoce el derecho del niño de disfrutar el más alto nivel posible de salud. Merico afirma que ella espera que los niños del mundo se unan a la campaña de la EAA y se comprometan a garantizar que así sea.