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Imagine globalisation based on solidarity: World Youth Day

Imagine globalisation based on solidarity: World Youth Day

El león dorado de la bandera de Sri Lanka ondeaba en la fría brisa de una parada de autobús atestada de peregrinos que participaban en la Jornada Mundial de la Juventud en Sydney, Australia. A su costado, otros peregrinos agitaban un banderín con el tricolor indio. Detrás, flameaba la bandera verde y blanca del Pakistán.

Esta pequeña viñeta de la Jornada Mundial de la Juventud de 2008 de Sydney, en la que un grupo de sesenta o más peregrinos del agitado subcontinente indio se reúnen en paz y armonía, era una clara indicación del poder de estas celebraciones.

Este grupo se unió a otros 500.000 jóvenes peregrinos, procedentes de todo el mundo, que habían venido para participar con el Papa Benedicto XVI en una serie de actos que se celebrarían en julio. El Cardenal Óscar Rodríguez Madariaga, Presidente de Caritas Internationalis, también viajó a Sydney.

Para la Jornada Mundial de la Juventud de 2008, Caritas Australia organizó un amplio programa bajo el título: “Ser testigos, aspirar y actuar’. Pidió a las personas que se comprometieran con los problemas de la justicia y que, en palabras del Cardenal Rodríguez, actuaran como verdaderos ciudadanos del mundo”.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio fueron el tema central de nuestro denominado ‘Programa para un mundo mejor’. Al exhortar a renovar el interés por los ODM, Caritas invitaba a ser agentes del cambio y redoblar nuestro compromiso a nivel personal, comunitario, nacional e internacional, para aprovechar esta oportunidad de erradicar realmente la pobreza.

En los talleres sobre el cambio climático en el Pacífico se informó de cómo las personas de la región ya estaban sufriendo los efectos del aumento del nivel de las aguas, la mayor salinidad que erosiona la capacidad productiva de la tierra cultivable y la desaparición de los arrecifes coralinos, que afecta a los bancos de pesca tradicionales.

‘El peregrinaje imprevisto’ fue una elocuente exposición sobre el terror que envuelve la vida de los desplazados. Tres niños de Darfur contaron sus historias, dando lugar a una calurosa reacción del público.

El Cardinal Rodríguez robó la escena para el espectáculo cuando, después de terminar su exposición con la que nos exhortaba a “ser más” en el mundo, sacó su saxofón e interpretó varios números de jazz.