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“The LRA attacked a parish near the border, burned the presbytery and beat up the missionary priests there. They had to flee to Sudan and then Uganda. Now they have fled to the safety of Italy because they’re Italian,” Bishop Domba Madi says. Credits: Hough/Caritas

“The LRA attacked a parish near the border, burned the presbytery and beat up the missionary priests there. They had to flee to Sudan and then Uganda. Now they have fled to the safety of Italy because they’re Italian,” Bishop Domba Madi says.
Credits: Hough/Caritas

Sus aldeas han sido incendiadas, sus amigos y vecinos asesinados y sus hijos secuestrados de los colegios. Decenas de miles de personas se están desplazando ahora en el norte del Congo, intentando estar un paso más adelante que los rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor (ERS), que están pirateando todo el país a su paso, de aldea en aldea y de casa en casa: “Ellos no matan con armas de fuego, sino con hachas, machetes y cuchillos”, dice el Obispo Richard Domba Madi, de la diócesis de Dungu Doruma.

Los que han salido huyendo pertenecían a la diócesis de Mons. Domba Madi. La violencia está empujando a la población desde el norte, cerca de la frontera de Sudán, hasta el sur, porque allí no hay rebeldes. Van buscando seguridad en aldeas, lugares de la diócesis donde no haya enfrentamientos, esperando que la gente les de refugio en sus casas. Sin embargo, las historias que cuentan los que escaparon de las atrocidades cometidas por los rebeldes, infunden temor también en los corazones de mucha gente, que a su vez abandona su casa buscando seguridad todavía más al sur del país.

Caritas ha estado calculando el número de personas que necesitarán ayuda en la zona. Y también ha estado distribuyendo ayuda alimentaria a los más vulnerables, así como ofreciendo apoyo moral a las personas que perdieron sus casas y, de un momento al otro, se vieron sin nada, con lo puesto.

Caritas ha lanzado una llamada de emergencia (EA 33), pidiendo ayuda por valor de 440.000 USD, a mediados del pasado mes de octubre, con el fin de ayudar a 4.000 familias que abandonaron sus hogares, con la distribución de ropa, mantas, utensilios de cocina y artículos para la higiene personal. Pero el Obispo sigue estando muy preocupado: “Estas personas necesitan comida, asistencia sanitaria y enseñanza. ¿Y que decir de los niños? ¿Qué van a hacer? ¿Cómo van a ir al colegio?”.

Aunque hay un lado todavía más oscuro que la inestabilidad y los desplazamientos de los niños en el norte del Congo. Con frecuencia, el LRA secuestra a los niños en las familias o los colegios y les obliga a militar en sus filas. Se convierten en niños soldados, obligados a asesinar y mutilar. A veces, las víctimas son sus propios padres. Para Mons.Domba Madi no hay nadie ni nada a salvo mientras los rebeldes sigan en su diócesis:

“El LRA atacó una parroquia cerca de la frontera, incendió el presbiterio y dio una paliza a los sacerdotes misioneros que estaban allí. Tuvieron que huir a Sudán y luego a Uganda. Ahora están a salvo en Italia, porque son italianos ”, nos cuenta Mons. Obispo Domba Madi. Él asegura que la Iglesia está haciendo todo lo posible por ayudar a los desarraigados por la violencia, pero los recursos son limitados. Además, también la Iglesia es objeto de la brutalidad del LRA y de la inestabilidad que ella engendra. Me preocupa mucho ver a los misioneros y aldeanos dejar atrás sus vidas, para convertirse en desplazados. La gente que ha abandonado su hogar está viviendo con dificultades atroces y son asesinadas sin ninguna razón”, señala el Obispo.