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 En pocos minutos, el violento terremoto registrado en Perú, en 2007, acabó con todo lo que algunas poblaciones habían pasado años construyendo. Se derrumbaron casas, desaparecieron carreteras y escasearon artículos de primera necesidad, como la comida y el agua potabl,e para muchos de los 650.000 damnificados.Caritas lanzó una llamada pidiendo ayuda de emergencia, tras el terremoto. En los meses siguientes, donantes de todo el mundo aportaron generosamente más de 10 millones de dólares, para ayudar a la población de la zona central de Perú, a reconstruir sus comunidades y sus vidas.

En un principio, Caritas se centró en la ayuda a 550.000 familias, distribuyendo agua, alimentos, material para refugio, mantas, utensilios de cocina y artículos para la higiene.

La ayuda iba dirigida a las víctimas más vulnerables del terremoto: menores de cinco años, ancianos, discapacitados y mujeres cabeza de familia. Caritas dio una mano a enfermos y heridos, distribuyendo  40 toneladas de artículos para la asistencia médica; también ayudó a los necesitados a desplazarse hasta los hospitales para recibir los tratamientos necesarios.

Dado que muchas personas no habían podido recoger sus pertenencias antes de salir de sus casas, Caritas distribuyó también más de 515 toneladas de ropa y calzado.

Pero no eran sólo bienes materiales lo que la gente necesitaba. Por ello, Caritas ofreció asesoramiento más de 2.100 personas, adiestrando a sacerdotes y personal laico en la aportación de ayuda psicológica y espiritual, para combatir el miedo y la incertidumbre creada por el terremoto. Ayudó también a crear grupos de apoyo para las personas que sufrían estrés post traumático.

Una vez cubiertas las necesidades inmediatas de las personas, Caritas centró sus esfuerzos en ayudar a los damnificados a recobrar la autonomía. La población peruana no se limitó a recibir la ayuda pasivamente. Caritas repartió herramientas y materiales y los beneficiarios ayudaron en el trabajo de reconstrucción, retirando escombros y construyendo refugios y letrinas.

Las mujeres fueron consideradas actores clave en la estrategia post terremoto. Se pusieron al frente de los comedores colectivos, establecidos por Caritas, y participaron en la construcción de refugios.

Caritas les enseñó a pesar y medir a niños y niñas para detectar síntomas de desnutrición y así poder prevenirla, a calcular el valor nutricional de los alimentos y a aplicar buenas prácticas de higiene, en la preparación de los alimentos.

En Perú y al margen de los desastres, Caritas lleva a cabo proyectos a largo plazo de nutrición, agua,  saneamiento y desarrollo. Ayuda también a las personas a generar ingresos utilizando los recursos naturales del país. En mayo de 2008, S.Em.a Óscar Andrés Cardenal Rodríguez Maradiaga, Presidente de Caritas Internationalis, recibió un galardón del gobierno peruano, en reconocimiento de la labor de ayuda realizada por Caritas a los damnificados por el terremoto de 2007.