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People and staff at Caritas Romana's family houses prepared and served lunch to homeless people on New Year's day. Credit: Caritas Romana

People and staff at Caritas Romana’s family houses prepared and served lunch to homeless people on New Year’s day. Credit: Caritas Romana

El 5 de diciembre de 2008, Caritas Romana celebra 25º aniversario de los “hogares” del SIDA

Anidados entre los árboles de un parque de Roma están los “hogares” de la Caritas diocesana de Roma para personas que viven con el SIDA.

Don Luigi Di Liegro, el fundador de la Caritas romana, tuvo que combatir contra las reservas de la comunidad local, antes de que el parque de Villa Glori pudiera ser utilizado como hogar para personas con el SIDA. Era el 1988, la enfermedad era relativamente nueva y la gente tenía miedo de que el vecindario de la alta burguesía fuera disturbado por oleadas de drogadictos en busca de refugio.

Massimo Raimondi, que es hoy el responsable de estos hogares, nos dice que no obstante hayan pasado 25 años, la gente todavía tienen miedo de acercarse a quienes viven con el SIDA. “Las personas con el SIDA han sido descritas como gays o drogadictos, o gente que ha estado en la cárcel –o sea, en pocas palabras, gente que es diferente de todos los demás”, dice Raimondi.

Además, nos asegura que incluso los jóvenes, están poco informados sobre el SIDA y algunos incluso piensan que solo los drogadictos pueden contagiarse.

La Caritas romana intenta combatir esta falta de información y estigma, a través del trabajo que realiza en estos hogares de acogida. Invitamos a grupos, como los círculos del catecismo y los scouts, para que vengan a hacernos una visita y sepan cómo se vive con el SIDA

El 1 de diciembre, Día Internacional del SIDA, fueron invitadas 300 personas a Villa Glori, para un encuentro bajo el lema “Del miedo a la esperanza”, durante el cual las personas que viven con el SIDA contaron sus historias. El Sr. Raimondi dice que la actitud de la gente frente a quienes tienen el SIDA y ante la misma enfermedad cambia cuando vienen a visitar los hogares.

El Sr. Raimondi asegura que parte del trabajo de estos hogares es ayudar a los que viven con el SIDA, para que puedan afrontar sus dificultades en el mundo. “Menos medicinas y más relaciones humanas”, así describe Raimondi este tipo de enfoque de la enfermedad.

Hay una hogar destinado a los hombres, otro a las mujeres y los niños, y otro para las personas que tienen una mayor autonomía y, con los cuidados pertinentes, pueden volver a vivir en la sociedad.

La reinserción en la sociedad, la búsqueda de un trabajo y un alojamiento, pueden ser difíciles – especialmente para personas con un pasado de droga y prostitución, que no conocen otro tipo de vida.

La Caritas romana facilita apoyo psicológico a aquellos que, potencialmente, pueden ser autónomos, con el fin de que puedan arreglárselas en la vida.

Es fundamental mantener activos y estimular a los residentes en los hogares. Tienen que realizar tareas cotidianas como, por ejemplo, participar en talleres, en los que fabrican candeleros, que luego regalan o venden en las parroquias.

Los ocupantes de la casa también han aprendido a ser solidarios con los demás, sobre todos aquellos que pasan dificultades. En una iniciativa, consiguieron recaudar 5.000 euros para las mujeres con SIDA de África, vendiendo adornos fabricados por ellos. Mientras que Día de Año 2008 recibieron en sus hogares a los sin techo de la zona y les prepararon un banquete, que ellos mismos sirvieron vestidos con unos uniformes prestados por el Hotel Sheraton.

El Sr. Raimondi afirma que, con frecuencia, la gente enferma de SIDA redescubre la fe. Sin embargo, aunque la administración de las casas es de la Iglesia católica, aquí viven personas de otras religiones y son libres de seguir su propio culto.

El Sr. Raimondi lleva 16 años trabajando en estos hogares y señala que su fe le ha ayudado mucho en periodos difíciles. “Ha sido un experiencia importante para mí y he podio comprender que no se puede juzgar a las personas. Y también a reforzado mi propia fe”, nos cuenta Raimondi.

Sin embargo, a pesar de la experiencia positiva vivida trabajando con las personas con SIDA, tiene miedo de la dirección de esta tomando actualmente la sociedad: “Cada vez es mayor la distancia existente entre las personas que sufre y quienes están bien”, nos indica.

En el verde oasis de Villa Glori, Caritas Romana se asegura de que esa distancia sea superada con un puente.