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A grandmother and her granddaughter, displaced by fighting in the city of Muthur further south, sleep at the Hindu Cultural Center in Trincomalee. Caritas has been supporting IDP's with a wide range of services, but many, like these, remain unable to return home, and now face an uncertain future. Credits: Caritas

A grandmother and her granddaughter, displaced by fighting in the city of Muthur further south, sleep at the Hindu Cultural Center in Trincomalee. Caritas has been supporting IDP’s with a wide range of services, but many, like these, remain unable to return home, and now face an uncertain future.
Credits: Caritas

Pronto llegará la temporada de los monzones en Sri Lanka. Nadie sabe cómo será la violencia del viento, ni la intensidad de las precipitaciones, pero una cosa es cierta: cuando llegue, es mejor no estar viviendo en una tienda de campaña.

Decenas de miles de personas están viviendo todavía en refugios provisionales, tras el final de la guerra civil cingalesa, en mayo del año pasado. Hay más de 350.000 sin viviendas.

El P. George Sigamoney, director de Caritas Sri Lanka, que ha visitado estos días la sede de Caritas Internationalis en Roma, nos cuenta: “Unas 60-70.000 personas están todavía viviendo en campamentos de desplazados. No han vuelto a casa, porque todavía no se ha llevado a cabo la remoción de las minas de tierra. Mucha gente que retorna a sus tierra, no tienen luego un refugio adecuado, solo una cubierta y un palo – y no es fácil levantar una casa sólo con eso”.

La gente que ya ha sido reasentada es principalmente del norte, que fue escenario de la batalla final. El P. George nos señala las dificultades de la vida al retorno. Además del refugio, tienen que buscar un medio de transporte, como bicicletas, para ir a trabajar. También hay que hacer frente a los traumas psicológicos de una guerra civil que duró más de 25 años. La población no ha superado todavía ese trauma y tendrá que pasar mucho tiempo para poder hacerlo. Notros ofrecemos servicios de orientación psicológica y asesoramiento. Muchas religiosas y otro personal cualificado se dedican a estos servicios”, dice el P. George.

Ahora que ya ha sido superada la primera frase de la emergencia posbélica en Sri Lanka, Caritas está estudiando la mejor manera de responder a las necesidades a largo plazo de los que retornan a casa.

“Ahora que la gente se está desplazando de los campamentos a su tierra, nosotros examinamos la mejor manera de responder a sus necesidades, como facilitar viviendas permanentes y nuevos medios de sustento”, dice el P. George.

Con la llamada de emergencia de Caritas, que estará abierta durante todo el 2010, ayudaremos a decenas de miles de personas con comida, refugio, medios de sustento, apoyo psicológico y educación.

La participación de la comunidad será un factor clave para el éxito del proyecto. Los miembros de la comunidad colaborarán con Caritas, en la programación, incluyendo la selección de beneficiarios, el diseño y construcción de viviendas, la planeación de actividades para ganarse la vida, la educación en la comunidad, la participación en actividades para ayudar a la recuperación, tras los traumas emocionales, así como el seguimiento y la evaluación de progresos en el programa.

El P. George señala que todo eso ha sido posible gracias a las generosas donaciones recibidas, que cubrirán todas las necesidades previstas para 2010. Sin embargo, no se sabe cuánta ayuda recibirá Sri Lanka para la rehabilitación a largo plazo.

“Sri Lanka ya no parecer ser una prioridad, ahora que se ha terminado la guerra, aunque sigue siéndolo y pedimos ayuda continua para poder asegurar nuestro compromiso con la población de Sri Lanka”, concluye el P.George.