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Ashraf Abed Rabo who is a father of nine lost his house in a missile attack by an Israeli plane. The house was demolished so he was forced to seek shelter in two tents. Credits: Caritas Jerusalem

Ashraf Abed Rabo who is a father of nine lost his house in a missile attack by an Israeli plane. The house was demolished so he was forced to seek shelter in two tents.
Credits: Caritas Jerusalem

En los últimos días, se ha registrado en Gaza un frío sin precedentes. La lluvias y el granizo han azotado las ciudades y los fríos vientos registrados han demostrado a todos que el mejor lugar donde cobijarse era su propio hogar. Sin embargo, para millares de personas que quedaron sin techo, tras las tres semanas de bombardeos de Israel en la Franja de Gaza, su refugio es sólo una tienda de campaña.

“Mi hijos se asustaron mucho y empezaron a llorar, a causa de las intensas lluvias, relámpagos y truenos”, recuerda Ashraf Abed Rabo, padre de nueve hijos, que perdió su vivienda en un bombardeo y ahora está alojado en tienda de campaña.

El Sr. Rabo dice que cuando se vive en una tienda de campaña, el trueno y el relámpago parecen como un terremoto y resultan aterradores para los niños. El frío también está dejando huellas en la salud y algunos de sus hijos – como otras muchas personas del campamento provisional – sufren de gripe y tienen fiebre. “Me dolía mucho el estómago, porque tenía miedo y frío”, dice la hija de siete años del Sr. Rabo.

Los ataques de Israel, registrados entre diciembre y enero pasados, dejaron a 16.000 personas sin techo, en Gaza. Muchas personas perdieron sus vidas, otras sus recursos, sus viviendas y sus seres queridos, y luego se quedaron allí, a afrontar este duro invierno en Gaza.

Las malas condiciones meteorológicas actuales significan que algunas familias se han quedado sin techo, por segunda vez, porque abandonaron las tiendas en busca de un lugar más seco y cálido para vivir. Algunas familias han recibido alojamiento en casa de otras familias de Gaza. Mientras otras tuvieron que retornar a sus tiendas, tras pasar fuera dos días, para encontraron las almohadas, los colchones y sus posesiones empapadas por las intensa precipitaciones.

Caritas ha lanzado una llamada, pidiendo ayuda por valor de 2 millones de USD, con el fin de ayudar a la población de Gaza. Ya estamos facilitando servicios de asistencia médica, alimentos y artículos de higiene personal, así como ayuda financiera y asesoramiento psicológico.

La gente que se ha quedado sin hogar, dos veces en pocos meses, necesita todo esto y mucho más. Incluso si las organizaciones humanitarias respondieran a su necesidades más inmediatas, ¿quién les devolverá sus viviendas y posesiones perdidas? ¿Cuándo podrán volver a una vida normal?

Mientras preparan su escasas pertenencias por segunda vez, para escapar del viento, la lluvia y las tormentas, se puede ver poca ayuda humanitaria, en el horizonte, para la población de Gaza.

“Mis hijos no tienen ropa, ni zapatos. ¡No tienen nada! Creo que la vida de un mendigo es mejor que la nuestra” concluye el Sr. Rabo.