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“Sin la ayuda de Caritas y la Iglesia, muchas personas se habrían muerto de hambre, tras el paso del ciclón Nargis por Myanmar”, ha afirmado S.E. Charles Arzobispo Bo, de Yangon, en una a reciente visita a la sede de Caritas, en el Vaticano.

El ciclón Nargis azotó la región del delta del Ayeyarwady, en Myanmar (también conocida como Birmania), el pasado 2 de mayo, provocando muerte y destrucción nunca vistas precedentemente en la región.

Pocos día después del ciclón, el Archbishop Bo visitó las zonas más afectadas: “Nunca he visto una catástrofe semejante: entre 30-40 aldeas y 300-400 viviendas quedaron arrasadas completamente. Sólo quedaban coles. Y cadáveres de personas y animales”.

La Caritas local y el personal eclesial pudieron ofrecer ayuda inmediatamente, porque las restricciones del gobierno a la entrada en el país de cooperantes extranjeros no les afectaron. Distribuyeron alimentos, refugio y asesoramiento.
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“Muchas persona vinieron a darme las gracias por la ayuda que recibieron”. El Arzobispo nos cuenta que ha habido mejoras visibles, pero insiste en señalar la persistencia de la situación de emergencia, porque los arrozales del delta quedaron inundados con agua salada, inutilizando la zona para nuevos cultivos inmediatos. Caritas todavía está distribuyendo arroz, pero ahora está examinado la fase sucesiva de su respuesta a la emergencia.

“El año que viene el agua salada desaparecerá. Luego las necesidades serán que los agricultores puedan tener búfalos y vacas para la siembra. Mientras las comunidades de pescadores precisarán pesqueros y redes. Algunos carecen de refugios decentes y viviendas. La Iglesia se ocupará también de los niños, reconstruyendo colegios y ofreciendo refugio. Mientras la población intenta sobrevivir a la emergencia, se siente muy agradecida por la ayuda recibida para poder recuperarse, tras la tragedia, para seguir adelante. Las personas no se siente desanimadas, ya están listas para afrontar el reto”.

El Arzobispo Charles Bo dice que las dificultades para la población de Myanmar no se han terminado todavía, pero espera que la ayuda para los damnificados de Nargis mejore sus vidas. “Precedentemente, los pobres vivían en cabañas, con lo puesto, mientras las viviendas ahora son decentes. Con el suministro de trabajo a agricultores y pescadores, muchos tendrán medios de sustento mejores que los que tenían antes de Nargis”.

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