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Caritas gave victims of sexual violence treatment and counselling and supported child soldiers in their reintegration into society. Credits: Caritas

Caritas gave victims of sexual violence treatment and counselling and supported child soldiers in their reintegration into society.
Credits: Caritas

Ollas, platos, cubiertos , jabón, camisas, mantas…. La lista de cosas que necesita una persona que se ha visto forzada a abandonar su casa y posesiones parece infinita. Y estas son sólo algunos de los artículos que Caritas ha estado distribuyendo, en los últimos seis meses, a las personas que abandonaron sus hogares a causa de los enfrentamientos entre las fuerzas Gubernamentales y los rebeldes, en la agitada región oriental del Congo.

“Es intolerable que un millón y medio de personas estén sin casa, ni protección, expuestas a violencias sexuales, sin medicinas, ni ropa. Todo esto sucede en un país que es muy rico y precisamente eso es lo que me resulta más doloroso”, dice el Dr. Miteyo, Director nacional de Caritas Congo.

La magnitud y profundidad de esta crisis está afectando duramente a la población del Congo, en todos los ámbitos. No han perdido sólo sus hogares y pertenencias, sino también sus trabajos, sus campos no se sembrado, sus hijos corren el riesgo de ser reclutados por los rebeldes, mientras las mujeres se esconden, ante el temor de violaciones brutales, que deshumanizan. El miedo penetra todo, mientras sus vidas son pisoteadas tanto por los soldados como por los rebeldes.

Las operaciones de Caritas en la zona oriental del Congo llegan mucho más allá de la distribución de utensilios de cocina, comida y agua. En el programa de emergencia que se acaba de concluir, Caritas ha ayudado a docenas de hospitales y centros de salud, facilitando medicinas y otros artículos, así como tratamiento y asesoramiento a las víctimas de violencia sexual y apoyo a los niños soldado para su reintegración en la sociedad.

Entre otras, las iniciativas que promueve Caritas son la capacitación para las mujeres, con cursos de costura, para que puedan conseguir una cierta independencia económica, y la sensibilización sobre cuestiones como el SIDA.

Precisamente la riqueza de recursos del Congo es la causa raíz del actual conflicto. El oro, el estaño y el coltan (que se usa en la fabricación de teléfonos móviles) son sólo algunos de los recursos que se encuentran bajo los pies de los empobrecidos congoleños, que viven en el terror.

“Nosotros llamamos a estas personas “las sin voz”. Todo lo que quieren es paz y el derecho a vivir donde tienen sus casas y pueden ganarse la vida. Lo más importante en este momento es que el Gobierno congoleño y la comunidad internacional se sienten en una mesa para discutir las ‘reglas del juego’ , con el fin asegurar el establecimiento de transparencia, en la explotación de los recursos, y el final del conflicto”, dice el Dr. Miteyo.

La Conferencia Episcopal del Congo ha estado exhortando activamente a la población congoleña, al Gobierno y la comunidad internacional, para que asuman responsabilidades en la situación actual. Intentando potenciar la sensibilización, han visitado el Consejo de Seguridad de la ONU, en Nueva York, han viajado a la ciudad de Goma, como gesto de solidaridad con la población que sufre las consecuencias del conflicto.

“Siguen muriendo muchas personas, tanto en la zona oriental, como en el norte del Congo. Es triste comprobar que no se ha hecho lo suficiente, para poner fin a esta situación y ayudar a la gente a vivir su vida . Después de todo , todos somos seres humanos, creados a imagen y semejanza de Dios”, indica Miteyo.“

Mientras, Caritas está preparando el lanzamiento de otra llamada de emergencia, para ofrecer ayuda a centenares de millares de personas. Con esos fondos, se quiere ayudar a los congoleños , durante otros 9 meses, para mitigar los efectos físicos, sociales y sicológicos, del conflicto y el desmoronamiento que han sufrido en su vidas.