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This photo, taken from the second floor of a building in the bishop's compound, shows the extent of the mud damage. Credits: David Snyder/CRS

This photo, taken from the second floor of a building in the bishop’s compound, shows the extent of the mud damage.
Credits: David Snyder/CRS

¿Cuándo fue la última vez que vimos a Haití en el noticiario? Probablemente tendrán ustedes que esforzarse para recordar que fue en septiembre del año pasado, cuando una serie de temporales tropicales provocaron extensas inundaciones y deslizamientos de tierra.

Cinco meses más tarde, las ONG están empaquetando sus programas y retirándose. No hay noticias sobre Haití en la prensa y las ONG se van, por eso todo debe seguir bien. No precisamente.

“La gento todavía no viven en viviendas seguras. Los edificios están todavía cubiertos de barro. Y lo que es peor, algunos de los problemas que provocaron los deslizamientos de fango no han sido afrontados”, dice William Canny, Representante en Haití de Catholic Relief Services (CRS), uno de los miembros de Caritas de EE.UU.

Haití es el país más pobre del hemisferio occidental. Con sus escasos recursos, debe combatir problemas como las insondables desigualdades sociales, episodios de tensiones sociales, el hambre, la falta de desarrollo y la degradación medioambiental. Además de todo eso, se ubica en el paso caribeño de los huracanes y todos los años corre el riesgo de inundaciones y problemas consecuentes: los sin techo, el hambre y los daños en las infraestructuras.

Caritas lanzó una llamada pidiendo ayuda de emergencia, por valor de 4,3 millones de USD, con el fin de ayudar a los haitianos, tras los temporales registrados el año pasado. El balance fue de 800.000 damnificados por la catástrofe y 800 muertos.

El Sr. Canny asegura que, tras una catástrofe, es esencial ayudar a la población a reparar sus viviendas, sembrar de nuevo sus cultivos y reconstruir su sustento. “Si no se comienza enseguida la rehabilitación, antes de darte cuenta, llega otra temporada de huracanes y entonces volvemos a las mismas”, nos cuenta.

Él nos explica que los países pobres no tienen la misma capacidad de recuperarse que los países desarrollados. Con frecuencia, encontramos familias que trabajan en la agricultura y si pierden sus animales y cultivos, luego no tienen dinero para poder invertirlo en su sustento, superando las pérdidas.

Caritas ayudó a los haitianos a corto plazo con la distribución de alimentos, agua y medicamentos. Así mismo, está ayudando a limpiar las toneladas de barro que, bajando de las montañas, cubrieron ciudades y aldeas. También ayudó a la población a prepararse para responder ante las catástrofe y, a quienes viven en zonas aisladas, estar en alerta ante los temporales.

“Creo que este año pudimos comprobar los resultados de nuestro programa de preparación a las catástrofes, porque se registraron menos muertos. Pienso que la gente estaba mejor predispuesta a desplazase a zonas más altas”, indica el Sr. Canny.

La deforestación es una de las causas de los desprendimientos de tierra y barro, que ocasionan enormes daños. No había plantas ni árboles suficientes en las zonas más altas de las montañas, para evitar que la abundante lluvia descendiera con tanta fuerza hacia los valles.

Caritas quiere desarrollar programas de cuencas hidrográficas, con el fin de mejorar la conservación del terreno y afrontar de manera más eficaz el problema de la deforestación, en las zonas más elevadas de las regiones montañosas.

La distribución de alimentos es otro de los retos a afrontar tras los temporales. Haití fue uno de los países que registraron disturbios, a causa de los elevados precios de los alimentos el año pasado. La población es todavía más vulnerable ahora, tras los temporales que inundaron y arrasaron los cultivos. Además, el ganado ha disminuido, a pesar de la bajada de los precios. Caritas trabaja en estrecha colaboración con el departamento gubernamental que supervisa los precios de los alimentos, la producción agrícola y ha estado ayudando a la gente en sus actividades agrícolas.

El Sr Canny afirma que el 55 por ciento de las necesidades alimentarias de la población de Haití se cubren con importaciones y el gobierno y las ONG deben afrontar gradualmente las carencias.

Ahora que la emergencia inmediata está superada, Caritas quiere conseguir financiación para ayudar a los haitianos a volver a su vida normal y prevenir futuras catástrofes, con tan graves consecuencia. Pero no resulta nada fácil.

“Con frecuencia, conseguimos fondos para responder a la primera fase de la emergencia, pero siempre nos resulta difícil en la fase de rehabilitación. Será porque toda la gente pasa luego a la siguiente emergencia o problema internacional”, comenta el Sr. Canny.

Si vemos las noticias internacionales en televisión esta semana, predominan la guerra de Gaza, la actual crisis económica y la elección de Barack Obama.

Con tantas historias que necesitan la atención internacional, ¿quién se va a acordar de que hace cinco meses murieron numerosos haitianos y otros perdieron sus viviendas, sus cultivos y sus esperanzas de un futuro estable? ¿Y quién va a pensar que pasará otra vez lo mismo este año, si ahora no les ayudamos a evitarlo?