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Millions of people in Darfur rely on aid agencies or the UN for food, healthcare, education and shelter. Credits: Caritas

Millions of people in Darfur rely on aid agencies or the UN for food, healthcare, education and shelter.
Credits: Caritas

Darfur corre el peligro de transformarse en una emergencia olvidada, según Nyika Musiyazwiriyo, Jefa de programas saliente del Programa conjunto de ACT/Caritas en Darfur.

“Darfur está dejando de ocupar nuestros pensamientos,” explica Nyika. “La financiación de la labor humanitaria en la región ha disminuido sustancialmente desde que el conflicto fuera objeto de la atención internacional por primera vez. Darfur ya no es un tema principal en nuestros programas de actualidad cotidianos.”

Sin embargo, el problema perdura.

“Las necesidades de las personas siguen siendo las mismas”, afirma la zimbabwense. “Muchos millares de personas en Darfur todavía necesitan apoyo todos los días para tener acceso a cosas básicas y vitales como agua salubre, alimentos y atención sanitaria.”

Nyika ha trabajado en el Programa ACT/Caritas Darfur desde 2007. Para entonces, el conflicto inicial entre el Gobierno central, con sede en la capital del Sudán, Jartum, y los movimientos rebeldes se había transformado en un conflicto mucho más complejo, con dinámicas transfronterizas, proclamaciones políticas con el país vecino del Chad, violencias tribales y el aumento del bandolerismo. Las Naciones Unidas afirman que de los 6 millones de personas de Darfur, 4,5 millones todavía necesitan apoyo y 2,7 millones siguen estando desplazados en el interior del país.

“Millares de personas viven todavía en campamentos,” explica Nyika. “La paz y la seguridad siguen siendo difíciles de alcanzar, las personas todavía no se siente suficientemente segura como para abandonar los campamentos y regresar a sus hogares. Estas condiciones de vida hacen que las personas no tengan la oportunidad de construir sus propias vidas. Siguen necesitando ayuda humanitaria para sobrevivir.

“Cosas vitales y básicas como alimentos, agua y atención sanitaria todavía tienen que suministrarse diariamente porque las personas no pueden acceder a ellas por sí mismas.”

El Programa de ACT/Caritas
, por ejemplo, garantiza que casi 300.000 personas que viven en ocho campamentos densamente poblados de personas desplazadas internamente (PDI) dispongan de agua potable en Darfur meridional y occidental, así como en las aldeas y comunidades de acogida de las zonas localizadas alrededor de los campamentos. El objetivo es proporcionar diariamente un promedio de 15 litros de agua salubre y potable a todas las personas que viven en los campamentos. Esto supone excavar nuevos pozos, introducir cámaras de agua motorizadas o garantizar el debido mantenimiento de los suministros de agua existentes. En los últimos tres meses, el Programa de ACT/Caritas ha suministrado 200,000m3 de agua potable a estos campamentos: volumen suficiente para llenar 80 piletas olímpicas.

Sin embargo, como indica Nyika, pese a esta gran labor parece haber una contradicción enorme entre lo que los agentes humanitarios, incluidos los de ACT/Caritas, hacen y lo que se ha avanzado para volver a poner la vida de las personas por el buen camino.

Nyika afirmó: “Nosotros, no sólo ACT/Caritas sino la comunidad humanitaria en su conjunto, hemos hecho mucho para apoyar a las personas de Darfur proporcionándoles servicios básicos y ejecutando actividades destinadas a salvar vidas. Sin embargo, sin paz ni posibilidad de regresar a sus hogares la situación no ha cambiado ni cambiará.

“Tenemos que seguir suministrando las cosas de uso diario porque las personas no pueden acceder a ellas con sus propios medios. Y seguiremos atendiendo estas necesidades. Pero nos hace falta el apoyo de la comunidad internacional, no sólo en lo que se refiere a financiación, sino también a la búsqueda de una solución pacífica del conflicto.

“Sin fondos no podemos seguir apoyando a los millones de personas desplazadas en el interior del país. Sin seguridad, y sin las condiciones adecuadas para favorecer el retorno de estas personas, el sufrimiento proseguirá.

“No podemos dejar que la gente olvide lo que estas personas necesitan.”