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A child is learning English through a homeschool in Rumbek, South of Sudan Credits: Limburger/Caritas Austria

A child is learning English through a homeschool in Rumbek, South of Sudan
Credits: Limburger/Caritas Austria

El Obispo nos enseña su mapa, donde están señalados los ataques del tipo ‘un golpe y escapa’, a lo largo de la frontera entre Sudán y la República Democrática del Congo. Se registran de aldea en aldea, con asesinatos, heridos y secuestros. En dos días, el pasado mes de enero, cinco personas resultaron muertas, cuatro heridas y once secuestradas, en Bangolo. Mientras en diciembre de 2008, en Gangura, seis personas resultaron asesinadas y otras seis secuestradas. En Luru, el día de Navidad de 2008, se registraron tres asesinatos y cuatro niñas fueron secuestradas. Y el número sigue aumentando.

Los supervivientes en las pequeñas aldeas, a lo largo de las densas selvas tropicales meridionales, del estado Ecuatoria del Oeste, han referido a algunos cooperantes de la Iglesia católica, que los rebeldes atacan armados con machetes, hachas y otra armas, y que matan, violan y secuestran a hombres, mujeres y niños.

“Despedazan a las personas”, dice el Obispo Eduardo Kussala, de Tombura Yambio, en Ecuatoria del Oeste. Él dice que el grupo de rebeldes ugandeses, denominado Ejército de Resistencia del Señor (LRA, de la sigla en inglés) es responsable de estos actos de violencia “inhumanos y morbosos”.

Originalmente, los rebeldes del LRA tenían su base en el norte de Uganda, pero sucesivamente fueron empujados fuera de su país, dentro de la selvas tropicales del Congo, por los Ejércitos de Uganda, Congo y Sudán. Desde allí, los rebeldes han llevado a cabo ataques terribles, tanto contra la población congoleña, como al otro lado de la frontera con Sudán.

Caritas nos informa de que el LRA ha llevado a cabo matanzas la pasada Navidad en el Congo, incluyendo el asesinato de 150 personas que estaban asistiendo a un concierto en una Iglesia. Aunque los rebeldes negaron la matanza, la ONU confirmó sucesivamente esos asesinatos.

“Sabemos que los rebeldes ugandeses son autores de los ataques, que comenzaron poco después de que el LRA llegara a esta zona, el pasado mes diciembre”, dice el Obispo Kussala, sobre los últimos episodios de violencia en Sudán. Los índices de violencias y secuestros en Sudán y Congo llevan la marca de fábrica del LRA. En pasado, el grupo rebelde ya fue acusado de numerosos abusos contra los derechos humanos, incluyendo asesinatos, mutilaciones y el secuestro de mujeres y niños, para usarlos como esclavos sexuales. La Corte Penal Internacional publicó órdenes de arresto contra el comandate del LRA, Joseph Kony, y otros cuatro líderes del LRA, en 2005.

Aunque de hecho la guerra terminara en 2006, con un acuerdo de paz, un grupo rezagado de entre 500 y 3000 soldados del LRA, incluyendo a Kony, sigue estando suelto. El número de rebeldes del contingente varía según el número de personas secuestradas, que el LRA consiguen hacer luego combatir en sus filas. También atacan en pequeñas células, de entre 10 y 20 soldados, siendo así más dificil determinar el número total de rebeldes sueltos. Sin embargo, una cosa es evidente, independientemente del número de soldados, este grupo está aterrorizando a millares de personas en la región.

El joven Obispo Eduardo Kussala, de 46 años, lleva en su cargo sólo 12 meses. Él es oriundo de la zona y conoce muy bien los grandes retos que se afrontan trabajando allí, un lugar en el que 9 de cada 10 personas viven por dejado del índice de pobreza, el analfabetismo está al 80 por ciento y la mortalidad infantil es del 30-40 por ciento. Los ataques del LRA añaden ulterior sufrimiento a una situación ya precaria.

“Es un área de catástrofe. La gente ha abandonado las zonas rurales, buscando una mayor protección en las ciudades”, dice el Obispo Kussala. Él cree que son casi 200.000 las personas que se han visto obligadas a abandonar sus casas, que equivale a un quinto de la población del estado. Algunos refugiados del Congo han escapado también a su diócesis, huyendo de las matanzas. Los colegios religiosos han visto ampliar el número de su alumnos, que han pasado de 45 niños por clase, a 300.

“Realmente aquí no existe un gobierno. La Iglesia facilita servicios sociales, como de salud y en la enseñanza. Y ahora ayudamos también a la gente que escapa de la violencia”, dice el Obispo Kussala. La Iglesia católica y Caritas están trabajando en los campamentos y las comunidades de recepción, con el fin de responder a las desesperadas necesidades de los desplazados. Sin embargo, corremos el riesgo de ver nuestro servicios abrumados, ante la carencia de recursos. Aunque la situación es difícil ahora, el Obispo teme que el estado de Ecuatoria del Oeste pueda estar al borde de una terrible masacre.

Sudán está saliendo ahora de una larga y cruel guerra civil, entre el norte y el sur. Como parte del acuerdo de paz, firmado en 2005, fue establecido en el sur un gobierno autónomo separado. El estado de Ecuatoria del Oeste está bajo la autoridad del Gobierno del sur de Sudán,con sede en Juba.

El Gobierno del sur se esfuerza por mantener la seguridad. El sur del Sudán es un hervidero de etnias y tribus adversarias. La paz con el norte ha destapado las rivalidades en el sur. Se siente el recrudecimiento de la violencia, entre los diferentes grupos. El número de muertos registrado allí es más alto que en la otra zona de guerra de Sudán, Darfur. El Obispo dice que este fracaso del Gobienro, que no ofrece protección, es una bomba de relojería. “El LRA ataca cuando quiere. La gente se da cuenta de que el Gobierno del sur no adopta medidas para poner fin a la violencia. Ellos piensan que la única opción sea tomar las armas para defenderse. Se ha formado una milicia local, para ofrecer un poco de protección. Estos grupos ahora luchan con arcos y flechas, lanzas y redes de caza. Pero resultan poco eficaces contra los Kalashnikov del LRA”, dice el Obispo Kussala.

El presidente del Sur de Sudán, Salva Kiir, dijo en junio que están llegando refuerzos militares. “Prometo no defraudar a la población, en su anhelo de paz y seguridad”, dijo. Sin embargo, desde entonces, el Relator Especial de la ONU sobre los Derechos Humanos en Sudán, Sima Sama, ha criticado la respuesta inadecuada del Gobierno sobre la amenaza del LRA.

Para el Obispo Kussala, la población es cada vez más hostil al Gobierno y se teme que las tensiones puedan degenerar en brotes de “guerra tribal y genocidio”. Él Obispo está viajando dentro de su diocesis, exhortando a la gente para que no reaccione con violencia, aunque él no pueda hace mucho más que eso. El cree que el Gobierno ya ha perdido demasiado tempo.

La inestabilidad e inseguridad que se vive en Ecuatoria del Oeste se refleja en todas partes en el sur, con el incremento de enfrentamientos tribales, que resultan letales. Además, el Gobierno de Sudán del Sur está recibiendo críticas, porque no invierte los ingresos de la venta del petróleo en infrastructuras y desarrollo.

El acuerdo de paz con el Gobierno de Khartoum está también bajo una creciente presión, con controversias sobre la rapidez de su aplicación. Un referéndum dentro de 18 meses en el sur, sobre la posible sucesión del norte, prodría originar ulteriores enfrentamientos.

El Arzobispo Paolino Lukudu Loro, de Juba, afirma que la Iglesia está haciendo todo lo posible para apoyar el proceso de paz, porque volver a la guerra supondría afrontar consecuencias humanitarias terribles.

El Obispo Kussala están intentando conseguir que el mayor número posible de personas, fuera de Sudán, vean el mapa con evidencia de las atrocidades. Él espera que la comunidad internacional se comprometa de nuevo a seguir el proceso de paz en Sudán, aunque admite la falta de interés general por los problemas de esta parte del mundo. ¡La esperanza es lo único que le queda!