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Imagine compassion in a crisis: More than bread alone

Imagine compassion in a crisis: More than bread alone

La crisis de Darfur empeoró y 290.000 personas abandonaron sus hogares durante los primeros nueve meses de 2008. Muchas de ellas huyeron al Chad y a la República Centroafricana.

Caritas participa en uno de los más grandes programas puestos en marcha en Darfur meridional y occidental, que presta ayuda a más de 250.000 personas. Además de cubrir las necesidades básicas, incluido el acceso a los servicios de agua salubre, saneamiento y atención sanitaria, Caritas ayuda a las personas a cultivar alimentos.

El porcentaje de personas que han sufrido traumas es muy elevado. Katherine Gicuku Ireri es una coordinadora de campamento en la aldea de Nyala. Le preguntamos acerca de su labor en el programa de construcción de paz, protección y apoyo psicosocial.

¿Cuáles son los principales objetivos del sector de construcción de paz, protección y apoyo psicosocial, en el programa de Caritas?

K: Atender todas las necesidades de las personas, incluidas las necesidades psicosociales, de protección y de coexistencia pacífica. Una de las enseñanzas extraídas de emergencias recientes, especialmente en Kosovo y Rwanda, es la importancia de atender la amplia variedad de necesidades que se relacionan con la integridad, los derechos y la seguridad de las personas. Necesidades que no se solucionarán necesariamente con la distribución de alimentos, mantas o agua.

¿De qué manera las comunidades participan en este programa?

K: Trabajamos con grupos locales en la esfera de la consolidación de la paz, para mantener la paz en el ámbito de las comunidades y, potencialmente, en un ámbito mayor. Estos grupos están compuestos por las mismas personas que el Gobierno y otras partes interesadas consultarán durante el proceso de paz. Seguiremos trabajando con las comunidades en el terreno, con los jeques, las mujeres y los jóvenes. De llegarse a comprender la resolución del conflicto y a construir la paz desde abajo, se establecerán las bases para una paz que trascienda el ámbito comunitario.

¿Ha observado algunas repercusiones en las vidas de las personas con las que está trabajando?

K: Recuerdo haber visitado un centro comunitario en Garsila, en 2006, y haber encontrado a una mujer tan traumatizada por sus experiencias, que no podía ni hablar. Sin embargo, cuando la encontré de nuevo, un año después, me di cuenta de que ya podía hablar, afrontar la situación e interactuar con los demás en el centro. Gracias al apoyo, la orientación psicológica y el acompañamiento que el centro le brindó, ella encontró la fuerza para volver a hablar. Quizá no esté curada del todo, pero su vida ha dado un gran paso adelante.

Caritas colabora con Accióon Conjunta de las Iglesias (ACT International), en una respuesta conjunta a la crisis de Darfur.