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Caritas will continue to provide clean water, healthcare, peace building and livelihood support in a continuation of its six-year programme. Credits: Caritas

Caritas will continue to provide clean water, healthcare, peace building and livelihood support in a continuation of its six-year programme.
Credits: Caritas

Las iglesias cristianas de todo el mundo están colaborando para salvar las vidas de las personas afectadas por el conflicto en Darfur.

Un programa conjunto, puesto en marcha por ACT (Action by Churches Together), una alianza mundial de iglesias y de organismos conexos que trabajan en la esfera del socorro humanitario, y Caritas Internationalis suministra servicios esenciales destinados a salvar vidas, tales como agua salubre, alimentos t atención sanitaria, a 300.000 personas que viven en campamentos y en las aldeas de alrededor, en Darfur meridional y occidental.

Nyika Musiyazwiriyo, la Jefa de programas saliente del Programa conjunto de ACT/Caritas en Darfur, afirma que el haber trabajado juntos ha hecho que el Programa de ACT/Caritas sean una de las principales intervenciones de entre las ejecutadas por los organismos de las Naciones Unidas y otros agentes humanitarios en la región del Sudán afectada por el conflicto.

“Uno de nuestros puntos fuertes es saber aprovechar recíprocamente nuestras experiencias, conocimientos y recursos” explica Nyika.

En cuanto tal, el Programa ha logrado suministrar agua potable a casi 300.000 personas que viven en ocho campamentos densamente poblados para personas desplazadas internamente (PDI) en Darfur meridional y occidental, así como en las aldeas y las comunidades de acogida de las zonas localizadas alrededor de los campamentos. En los últimos tres meses, el Programa ha excavado pozos, instalado cámaras de agua motorizadas y reparado las redes hídricas existentes para suministrar 200,000m3 de agua potable a los campamentos: volumen suficiente para llenar 80 piletas olímpicas. Esto quiere decir que cada persona que viven en los campamentos tiene acceso a 15 litros de agua salubre y potable todos los días.

El Programa conjunto de ACT/Caritas también presta apoyo a siete consultorios de atención primaria de la salud, un dispensario, un consultorio móvil y cinco centros de nutrición en Darfur meridional y occidental, que ofrecen atención primaria de la salud y alimentación suplementaria a más de 200.000 personas. Centradas en los niños malnutridos menores de cinco años, las mujeres embarazadas y las madres lactantes, las actividades se proponen mejorar el estado de salud y nutrición de las poblaciones afectadas por el conflicto. Además de los servicios de consultas y tratamiento, el Programa también ejecuta actividades de vacunación, atención prenatal y postnatal, tratamiento antiparasitario para niños y suministro de nutrientes suplementarios, y organiza campañas de sensibilización higiénico-sanitaria.

Aprovechando los puntos fuertes locales

Pero, opina Nyika, el éxito del Programa no reside sólo en la colaboración mundial de iglesias, sino también en su colaboración con las organizaciones locales.

SudanAid, la organización de socorro y desarrollo de la Conferencia de Obispos del Sudán, y el Consejo Sudanés de Iglesias, una organización general que representa a todas las iglesias cristianas del Sudán (católicas, ortodoxas y protestantes) son asociados y agentes clave en el Programa de ACT/Caritas en Darfur.

“Me atrevo a decir que la colaboración con las organizaciones locales le da al Programa una fortaleza sin igual” afirma Nyika.

“Mientras a menudo las organizaciones internacionales se consideran “de fuera”, la colaboración con organizaciones locales hace que las comunidades están más dispuestas a aceptar el Programa. Poder hablar la lengua, conocer la zona y ser parte de la comunidad, hace que sea más fácil entablar un diálogo con las personas sobre cuestiones complejas y divisivas como la de los derechos humanos. Las organizaciones locales ofrecen una perspectiva y comprensión locales que no se pueden importar.”

El gigante adormecido

Esta combinación de alcance mundial y conocimiento local, sostiene Nyika, puede ser muy poderosa.

Según ella: “Esta colaboración entre ACT y Caritas tiene posibilidades de tener un impacto considerable en los asuntos mundiales, mayor del que tendría si trabajaran como instituciones individuales. El impacto de esta cooperación se observa claramente en Darfur, donde el Programa de ACT/Caritas es una de las intervenciones más grandes ejecutada por una alianza.

“Ello pone de manifiesto que estas organizaciones pueden lograr muchas cosas si cooperan. Trabajando juntos, ACT/Caritas tienen la posibilidad de movilizar a uno de los más grandes grupos de presión del mundo: los cristianos de todas las confesiones del mundo entero. Pero no siempre ocurre esto: en muchos sentidos somos como un gigante adormecido. Debemos despertar con mayor frecuencia al gigante para aprovechar esta fuerza colectiva.”

Nyika piensa que el gigante ACT/Caritas es el más indicado para mantener viva la cuestión de Darfur.

Ella afirma: “Mientras el interés de los donantes disminuye, se ha avanzado muy poco para asegurar la paz en la región; depende de todos nosotros que Darfur siga figurando en el programa internacional. De momento, parece existir una contradicción entre lo que hemos logrado como agentes humanitarios y lo que todavía falta hacer.

“Sin paz y sin posibilidad de regresar a sus hogares, las personas permanecerán en los campamentos: su situación no cambiará. Seguiremos atendiendo sus necesidades básicas, pero nos hace falta el apoyo de la comunidad internacional, no sólo en lo que se refiere a financiación, sino también a la búsqueda de una solución pacifica del conflicto.

“Sin fondos no podemos seguir apoyando a los millones de personas desplazadas en el interior del país. Sin seguridad, y sin las condiciones adecuadas que favorezcan el retorno de estas personas, el sufrimiento proseguirá.

“No podemos dejar que la gente olvide lo que estas personas necesitan.”