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Many families are currently living in the Chacaria school in Constitution, on the of the major cities hit hard by the February 27th 8.8 magnitude earthquake and subsequent tsunami in Chile. Credits: Katie Orlinsky/Caritas 2010

Many families are currently living in the Chacaria school in Constitution, on the of the major cities hit hard by the February 27th 8.8 magnitude earthquake and subsequent tsunami in Chile.
Credits: Katie Orlinsky/Caritas 2010

Por Andreas Lexer, Encargado de Comunicaciones de Caritas en Chile

“Esta es la región más pobre del país”, dice Jorge Brito, Director Ejecutivo de Caritas Maule. “¡Y también es la más afectada!” Más de 400 personas murieron aquí, más que en cualquier otra región en Chile.

Cerca de un millón de personas viven en Maule, se considera que más del 20% son pobres, en comparación con un promedio del 15% en el resto del país.

Esta es la razón por la que tantas casas se construyeron con adobe, ya que es más barato que la madera o los ladrillos. La mayoría de las casas de adobe no aguantó el terremoto de 8,8 grados de magnitud del 27 de febrero, la mayoría se vino abajo. Muchas de estas edificaciones constituían el centro histórico de Talca, otras se ubicaban en aldeas en el campo y en las montañas.

“Calculamos que alrededor de 20.000 casas en la región se cayeron, pero esta cifra podría aumentar a 30.000″, dice Jorge Brito. Más de 150.000 se encuentran seriamente dañadas, inhabitables; como partes del edificio de Caritas en Talca, en donde Jorge Brito sigue trabajando y coordinando los esfuerzos de socorro de emergencia. Estas casas serán demolidas.

Frente a la oficina de Caritas, jóvenes voluntarios – por lo menos 60 de ellos llegan cada día para dar una mano – extienden plástico negro y lo cortan en piezas de 10 metros de largo. “Esto es lo que más nos está pidiendo la gente ahorita”, dice Jorge Brito.

Al principio pedían ropa, porque el terremoto fue a mitad de la noche y la gente estaba en la calle con pijamas o completamente desnuda. Luego alimentos. Entre 30.000 y 40.000 kits de alimentos llegaron desde Santiago y Caritas los distribuyó entre la gente. Ahora lo que piden es plástico grueso para proteger las carpas y los albergues de la lluvia que se ha pronosticado para la próxima semana.

Carolina Trancoso, 26, empleada de Caritas, está distribuyendo plástico y kits de alimentos y de higiene en un albergue improvisado en un club deportivo en Talca. Cerca de 130 personas, muchos de la vecina zona roja, así como muchas familias con niños, ancianos y discapacitados se están refugiando ahí.

Al menos el techo del club deportivo está intacto, pero está abierto a los lados. Aquí hay alrededor de dos docenas de carpas, y entre carpas hay colchones en donde la gente duerme a la intemperie. Ricardo Salgado, 48, acaba de recibir su primer kit de alimentos para él, su esposa y sus dos hijos.

“En general, la situación es mala, realmente no sabemos a dónde ir ahora; pero por ahora, la comida y los plásticos nos ayudan”, dice.

Los lugares en donde el terremoto no ocasionó daños, los ocasionaron los tsunamis.

La región de Maule se extiende a la costa. Muchas de las aldeas y los pueblos fueron destruidos en su totalidad, como Constitución, con 30.000 habitantes. La pequeña ciudad y el complejo turístico fueron golpeados fuertemente por tres olas que llegaron hasta el centro de la ciudad.

“Nos despertamos cuando sentimos el terremoto y sabíamos que teníamos que salir corriendo”, dice Jasmin Salas, quien está desenterrando uno de sus pintalabios y un sostén de entre medio metro de lodo que cubre el piso de lo que era su habitación en una casita cerca de la playa.

Sin embargo, en Constitución hubo muchos que no sabían que había que salir corriendo después de un terremoto como este. Muchos turistas estaban acampando cerca de la playa. Como era tradicional, estaban esperando el amanecer para celebrar el aniversario de la ciudad.

No estaban preparados cuando azotaron las olas. Eran turistas, nadie sabe cuántos de ellos había. Muchos de ellos siguen desaparecidos.