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Recipients of Caritas food aid in the Santa Clara township in Talcahuano. Talcahuano, Chile was devastated by the February 28th, 2010 earthquake and subsequent tsunami. Credits: Katie Orlinsky/Caritas

Recipients of Caritas food aid in the Santa Clara township in Talcahuano. Talcahuano, Chile was devastated by the February 28th, 2010 earthquake and subsequent tsunami.
Credits: Katie Orlinsky/Caritas

La ayuda de Caritas en Chile llega a las personas más necesitadas

Rubén Sebulbeda estrechó a su pequeña hija Anina de 18 meses de edad contra su pecho. Tal como la había hecho hace una semana. Cuando el terremoto sacudió Chile, en plena noche del sábado 28 de febrero, Rubén se despertó. En su pequeña casa del pueblo de Santa Clara, todo se había caído al suelo.

No bien Rubén Sebulbeda y su mujer comenzaron a poner las cosas en orden que escucharon los vecinos que corrían y gritaban: “¡Se sale el mar! ¡Se sale el mar!” Cuando Rubén Sebulbeda se apresuró a abrir la puerta, con Anina en sus brazos, la ola de un metro y medio de altura ya había llegado a su casa.

Las aguas se llevaron a su mujer, pero Rubén logró aferrarla al vuelo por los cabellos y arrastrarla hasta la tierra seca. El mar arrasó con todo, casi nada queda en pie en el pueblo. El tsunami destrozó la mayoría de las casas de madera, arrastrándolas por el camino; sus pintorescas fachadas de color, ahora están cubiertas de barro.

Rubén Sebulbda vive actualmente en un salón de reuniones perteneciente a la iglesia de Santa Cecilia, cerca de Concepción. Tres familias conviven en el mismo salón y duermen en colchones sobre el piso. Rubén Sebulbeda trajo a su mujer, su pequeña hija Anina y su hijo. Su otra hija sigue en Talca, situada a cuatro horas en coche. Hasta ahora no ha podido venir a ver a su familia debido al mal estado de los caminos y el toque de queda.

Actualmente, en Santa Cecilia están alojadas 15 familias que no tienen dónde ir. El sacerdote que vive allí normalmente recibe paquetes de alimentos de Caritas: cada uno basta para alimentar a una familia durante dos o tres días.

Entre veinte y treinta voluntarios, la mayoría de ellos estudiantes, se reúnen aquí y salen para Santa Clara y otros pueblos a distribuir los paquetes de alimentos a la población.

Monica Cartes, que vive, o mejor dicho que vivía, en Salinas, acaba de recibir un paquete: “Bueno, esto nos ayudará un poco”, afirma. Junto con su marido y su hija están desalojando la casa. Todo está cubierto de barro, un fétido olor a pescado se extiende por las habitaciones. “Fundamentalmente nos hace falta todo, toallas, colchones, platos, todo lo que un hogar necesita. Pero, ni siquiera sabemos si queremos permanecer aquí. El mar está demasiado cerca ¿Qué pasaría si algo parecido volviera a suceder?”

De momento, la prioridad es proporcionar alimentos a las personas necesitadas. “Hasta ahora hemos logrado distribuir 25.000 paquetes de alimentos a las familias, compuestos de azúcar arroz, atún, té, lecho en polvo y sal”, afirma Gabriela Gutierrez, Secretaria Ejecutiva de Caritas Concepción.

Más de 2000.000 paquetes de alimentos han sido donados por personas de todo Chile. Por cada paquete donado, dos grandes cadenas de supermercado, Falabella y Tottus, donan otro más.

En un enorme depósito de Santiago, los voluntarios de Caritas confeccionan las cajas de alimentos y las cargan en los camiones que, diariamente, salen con destino a Concepción y otras regiones para distribuirlas a los damnificados del terremoto y el tsunami.

Sin embargo, todavía no tenemos alimentos suficientes para ayudar a todos, en estos momentos hay muchos más que dependen de nosotros”, refiere Gabriela Gutierrez.

Rubén Sebulbeda y su familia están a salvo por ahora. Ellos encontraron un lugar donde quedarse y les dan de comer. Sin embargo, el problema no es sólo de alimentos, con 1,5 millones de personas que han perdidos sus casas en todo Chile, la siguiente cuestión crucial será la de la vivienda. El verano ha terminado, ya hace bastante frío por las noches y muchas personas viven en carpas y refugios improvisados.

Caritas Chile ha construido un prototipo de casa de madera y tiene proyectado construir 3000 más nada más que en Talca, basándose en una evaluación de 20.000 casas destruidas.

Al cabo de una semana, muchas calles han sido despejadas, numerosos hospitales de campaña han sido instalados y están en funcionamiento y las operaciones de ayuda marchan muy bien.

 

La ayuda de Caritas en Chile llega a las personas más necesitadas