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Joseph Donnelly, Caritas Internationalis Permanent Delegate at the UN in New York Credits: Caritas

Joseph Donnelly, Caritas Internationalis Permanent Delegate at the UN in New York
Credits: Caritas

Más de seis millones de personas han muerto como resultado del conflicto en la República Democrática del Congo desde 1998.

Le preguntamos a Joseph Donnelly, Delegado permanente de Caritas en la ONU en Nueva York, si la comunidad internacional está cerrando los ojos.

J.D.: Una operación pacificadora multimillonaria de la ONU ha estado en marcha en el Congo desde hace 10 años. Se han enviado más de 22.000 hombres y mujeres. La comunidad internacional está haciendo esfuerzos, pero puede que la estrategia no sea la correcta. ¿Cómo es posible que siga aumentando el número de muertes civiles y la cantidad de personas indigentes? ¿Por qué tenemos ahí la peor crisis humanitaria del mundo desde la Segunda Guerra Mundial? La fuerza de paz no es eficaz. Se necesita algo más. La Conferencia de Obispos Congoleños lo ha estado diciendo desde el año pasado. El enfoque del apoyo internacional se debe centrar en la protección de los civiles.

¿Por qué centrarse en la protección de civiles?

J.D.: Para Caritas, la protección de civiles es la prioridad número uno. Todo lo demás es secundario. Si se quiere restablecer la comunidad congoleña, hay que proteger y fortalecer a los civiles; especialmente invirtiendo en proyectos sociales, escuelas y hospitales, por ejemplo. Creemos que el cambió se producirá desde abajo. El hecho de que el pueblo congoleño ha sobrevivido tantas dificultades muestra su firme voluntad de vivir en una sociedad pacífica. Quieren ayudarse a sí mismos, pero sin protección esto no será posible. Sin voluntad política internacional, esto no sucederá.

¿Qué se debe hacer para asegurar la protección de los civiles?

J.D.: Primero que todo, luchar contra la impunidad para los criminales. La explotación ilegal de los recursos naturales es una de las fuentes más perjudiciales. El Congo es muy rico en recursos naturales. La explotación de dichos recursos se debe llevar a cabo de forma legal y pacífica. De este modo se podría, de hecho, fortalecer a la sociedad civil. Asimismo, no debería existir ningún tipo de tolerancia para los responsables de delitos sexuales. La violencia sexual se ha convertido en uno de los mayores problemas en este conflicto. Se le debe poner alto a la impunidad para los delincuentes sexuales y otros criminales.

¿Qué hará Caritas en la ONU para avanzar la incidencia sobre el Congo?

J.D.: Nuestra incidencia mundial sigue “denunciando la verdad ante el poder” a nivel nacional e internacional, exigiendo justicia y que se acabe con todo tipo de explotación. El núcleo de nuestra estrategia de incidencia es permanecer altamente visibles, recomendar procesos de paz y seguridad alternativos, confrontar la impunidad y las violaciones. Invitamos a gente del Congo para que venga a la sede de las Naciones Unidas para ampliar el debate cara a cara. Asimismo, trabajamos con expertos del Consejo de Seguridad, especialmente ahora que se están preparando para realizar otra visita al Congo. Trabajamos para acabar con el “silencio ensordecedor”, recordándoles a los líderes que ya se han perdido millones de vidas.