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One of many beaches that were destroyed by the tsunami. It was one of the well known beaches in Lalomanu area. Credits: Christina Mareko/Caritas

One of many beaches that were destroyed by the tsunami. It was one of the well known beaches in Lalomanu area.
Credits: Christina Mareko/Caritas

Sia’ea Manuele nació el 8 enero de 2008 in Samoa. El 28 de septiembre ella estaba con sus abuelos maternos, en su casa de la playa en Aganoa. Y allí estaba la mañana siguiente, cuando llegó el tsunami, que provocó su muerte instantánea. Ella es una de las cuatro personas de Saaga Siumu que murieron víctimas de esta catástrofe que azotó Samoa.

El abuelo paterno de Sia’ea’s, Areta Manuele, nos dice: “Cuando su abuela materna sospechó que algo estaba pasando, despertó a Sia’ea y empezó a correr. Las olas las alcanzaron y se llevaron a Sia’ea. Ésa fue la última vez que la anciana señora la vio. La encontraron luego atrapada entre los residuos, arrastrados por las olas. No esperamos el funeral de estado, sólo pedimos ayuda a los miembros de nuestra familia, y algunos nos contestaron y trajeron cemento para su tumba. Fue enterrada el sábado 3 de octubre de 2009. Ella estará siempre en nuestros corazones. La echamos de menos porque estaba empezando a aprender muchas cosas y ahora ya no está con nosotros. Se había aprendido todos nuestros nombres, a mí me llamaba Pa y la voy a echar mucho de menos”.

Según fuentes oficiales, más de 150 personas resultaron muertas, como resultado del fuerte tsunami registrado en la Islas del Pacífico sur, Samoa, Samoa americana y Tonga, tras un violento maremoto.

“Murieron 14 personas en Satitoa, yo conseguí salvarme porque vivo en una casa de dos plantas y la olas no alcanzaron el piso de arriba. Sin embargo, mi nieta Taimane Tupuola murió mientras intentaba subir la montaña, junto a su madre. Al parecer las olas las arrastraron y las separaron”, dice Tuaoimaalii Iofi Su’a, uno de los supervivientes de Satitoa. Ahora su casa sigue en pie, mientras todo lo demás ha quedado destruido, incluso las ventanas y los muebles. Ahora todo está en ruinas, menos los muros de la casa. Su familia está acampada en el bosque. Realmente necesitamos una casa para vivir, pero por ahora podría ser suficiente una tienda de campaña, porque la que tenemos es pequeña. Necesitamos agua para vivir cotidianamente; el agua para beber es suficiente, pero necesitamos más para las duchas y la limpieza”, señala Tuaoimaalii Iofi Su’a.

Satitoa es una de las tres aldeas que están recibiendo la atención principal de Caritas Samoa, que tiene previsto además reconstruir más adelante la viviendas de los habitantes de Satitoa.