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A Haitian graffiti artist hired by Caritas has completed a number of murals and will be painting several more throughout the city. The murals depict messages reinforcing hand washing and good hygiene practices. Credits: MathildeMagnier/Caritas

A Haitian graffiti artist hired by Caritas has completed a number of murals and will be painting several more throughout the city. The murals depict messages reinforcing hand washing and good hygiene practices.
Credits: MathildeMagnier/Caritas

de Mathilde Magnier

Desde hacer algunas semanas, Jerry, artista de la calle y conocido autor de grafitos en Haiti, cubre los muros de los campamentos de desplazados con su grafitos. Su mensaje es: animar y sensibilizar a los haitianos sobre cuestiones higiénicas fundamentales.

“Yo dibujo para promover el cambio. Mi misión es hablar al pueblo haitiano», dice Jerry, con un pulverizador en la mano y la nariz pegada al muro, mientras intenta cubrir el muro con sus grafitos multicolores. La frente le gotea de sudor, bajo el sol abrasador de mediodía. El joven artista de la calle se entusiasma y, con una pulverización tras otra, hace aparecer un personaje cómico, con sus manos brillantes de limpieza, en el muro que rodea el campamento de refugiados de Nazon, en el que más de de 5000 personas están alojadas desde el temblor de tierra. En este lugar periférico, en el que la ayuda humanitaria está empezando a llegar, la hazaña del artista suscita entusiasmo y curiosidad. «¡Es Jerry, es él, se parece a él! », murmura la gente.

En Puerto Príncipe, Jerry Rosembert es una personalidad. Muralista en la sombra, hace un año que se mueve con la complicidad de la noche, con máscara y capucha, para cubrir con sus dibujos los muros de la capital, a veces humorísticos, a menudo caricaturescos, siempre cargados de significado. Con el pasar de los meses, el artista de la calle se ha convertido en una leyenda local, e incluso es famoso fuera de las fronteras del país. Todavía se recuerdan bien sus retratos de Michael Jackson, uno de ellos publicado por el New York Times, al día siguiente de la muerte del cantante.

Graffiti for change in Haiti

Graffiti for change in Haiti

«Hay muchos problemas, muchos sufrimientos en Haití. Yo no quiero hacer política, diciendo votar ‘por éste’ o ‘abajo ese candidato’. Yo hago dibujos cómicos, de tipo social para ayudar a los haitianos», señala Jerry, su mirada seria, bajo su gorra hip-hop de rapero. Desde el terremoto, Jerry está convencido de que “él debe hacer todavía más por la población”. Sin hesitar, ha decidido quitarse la máscara y poner sus dibujos al servicio de la campaña de higiene, lanzada por Caritas, en los campamento de la ciudad de Puerto Príncipe. Es fácil, porque el mensaje es esencial: sensibilizar a los haitianos sobre cuestiones higiénicas, animándoles a lavarse las manos regularmente. El objetivo: prevenir enfermedades infecciosas y otras epidemias que podrían brotar en los campamentos superpoblados, antes de la temporada de lluvias. Durante las últimas semanas, las familias desplazadas han visto a graciosos personajes de Jerry cubrir, poco a poco, las paredes de las letrinas y las vallas que cercan los campamentos. Con la ayuda del Sr. Fresh el roquero y la Sra. Victor, la Sra. Pipi local, el joven artista nos recuerda la necesidad de «lavarnos las manos » e insiste con principios higiénicos básicos.

«Con un artista como Jerry, podemos enviar mensajes importantes de manera sencilla, lúdica y mucho más eficaz, que utilizando por los acostumbrados pósters o panfletos. Sus dibujos, divertidos e insolentes, llegan a todos, de manera especial a los más jóvenes y a lo que no saben leer», explica Ross Tomlinson, que se ocupa de las cuestiones del agua y saneamientos para Caritas. ¡Y lo mejor es que funciona! La iniciativa ha sido recibida con interés por los damnificados, felices porque nos preocupamos por ellos y están contentos con vallas llenas de grafitos. «A mí me gusta mucho su manera de trabajar, y cómo hacer llegar el mensaje», explica Boby Lacroix, que vive en la Oficina de Minería, uno de los tres campamentos en los que Jerry ya ha trabajado. «Gracias a esos dibujos, tenemos más ciudado y nos lavamos las manos con mayor frecuencia. Además, si lo dice Jerry…» susurra un joven, sonriendo guasón desde un rincón.