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The state of play in the USA on climate justice

The state of play in the USA on climate justice

Por Walter E. Grazer, Asesor Especial de la Sociedad Nacional Religiosa para el Medioambiente

La política de los Estados Unidos en relación con el cambio climático sigue siendo polémica e incierta. Aunque la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una legislación sobre el clima en el verano de 2009; los ojos están ahora puestos en el Senado, que se encuentra, en términos políticos, virtualmente paralizado. Hasta ahora, los demócratas y los republicanos no han podido encontrar un terreno común en ninguna de las temáticas importantes: la renovación del sistema de salud, la reforma económica, inmigración o cambio climático.

Las inminentes elecciones al congreso únicamente añaden presión para que se tomen medidas relativas al cambio climático en las próximas semanas o meses. Aunque la política del cambio climático es compleja, 2010 es el mejor momento para actuar; de lo contrario el tema quedaría en manos de un nuevo congreso en 2011. Asimismo, es muy poco probable que se tomen medidas en 2011, ya que muchos temen que, debido a su potencial composición, el nuevo congreso no estará muy dispuesto a abordar el tema del cambio climático.

Los senadores John Kerry, demócrata; Joe Lieberman, independiente aliado a los demócratas; y Lindsay Graham, republicana, están al frente de una iniciativa para elaborar una ley exhaustiva sobre el cambio climático; y se están reuniendo semanalmente para lograr un acuerdo con sus colegas en ambos partidos. Lograr en acuerdo está resultando difícil dado el actual clima político y de políticas.

A pesar de los desafíos y las probabilidades, Kerry, Lieberman y Graham tienen intenciones de presentar el anteproyecto de ley al volver de las vacaciones de Semana Santa, y esperan que su propuesta reciba suficiente apoyo para obtener la aprobación del Senado. Por el momento se espera que su propuesta introduzca paulatinamente controles sobre las emisiones primeramente en el sector de servicios, y posponga dichos controles en la fabricación hasta 2018. Asimismo, es muy probable que su anteproyecto esté en favor de la energía nuclear y de la producción de petróleo y gas costa afuera.

Mientras continúa el debate sobre el clima, la comunidad religiosa se está concentrando colectivamente en dos objetivos: compensar los impactos que los esperados incrementos en los precios de los energéticos tendrán en las personas de bajos ingresos en los Estados Unidos; y en abordar las necesidades de adaptación de los países en vías de desarrollo más vulnerables.

En especial, la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos con sus contrapartes ecuménicas e intercredos – el Consejo Nacional de Iglesias, la Red Evangélica para el Medio Ambiente y la Coalition on the Environment and Jewish Life (Coalición del Medio Ambiente y Vida Judía) – está al frente de una iniciativa para que cualquier legislación sobre el clima aborde la interrelación entre el cambio climático y la pobreza. Juntas, estas organizaciones han abogado para lograr un programa internacional de adaptación de los Estados Unidos que cuente con suficientes fondos para ayudar a los países en vías de desarrollo más vulnerables. Están exhortando al Congreso y a la administración para que apoyen la contribución bilateral y multilateral de los Estados Unidos a la adaptación internacional, empezando con US$3.500 millones en 2010 que se incrementarán a US$7.000 millones para 2020.

Dada la gravedad de la crisis económica en los Estados Unidos, el apoyo de los líderes de la comunidad religiosa a las necesidades de adaptación de los países en vías de desarrollo más vulnerables es crítico. La comunidad religiosa, trabajando conjuntamente con Servicios Católicos de Ayuda, Caridades Católicas E.E.U.U y otras agencias de socorro y desarrollo de inspiración religiosa, está completamente comprometida a seguir hablando por quienes no tienen voz en el debate en Estados Unidos sobre el clima.

Las opiniones expresadas son las opiniones del autor y no las de Caritas Internationalis.