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Alfonso Guerra and his family fled to various towns before settling in Cari Cari in northern Colombia. Credits: Caritas Colombia

Alfonso Guerra and his family fled to various towns before settling in Cari Cari in northern Colombia. Credits: Caritas Colombia

Para algunas personas, entre las certezas de la vida no figura la seguridad de un hogar. La lucha en Colombia entre las fuerza rebeldes, paramilitares y gubernamentales, durante más de 45 años, ha obligado a millones de personas a abandonar sus hogares, buscando seguridad.

“Cuando era niño, oía hablar de la guerra y que de que había personas que se mataban unas a otras, pero nunca pensé que nos veríamos implicados en el conflicto”, dice Alfonso Guerra, que tuvo que abandonar su casa a causa de los enfrentamientos.

Esa guerra, de la que murmuraba durante décadas en Colombia, no sólo ha obligado a millones de personas a abandonar sus casas para salvar la vida y a sus familias, sino que además tuvieron que hacer frente a amenazas de secuestro, torturas y el peligro de las minas de tierra.

La guerra que parecía tan lejana, cuando él era un niño, al final legó hasta su pueblo, Villanueva, en La Guajira, cuando el Sr. Guerra ya era padre y marido.

“Empezó un tiroteo cerca de mi casa. Mi familia y yo quedamos atrapados entre dos fuegos. Nos dimos cuenta que la situación era cada vez peor. Al final nos fuimos porque yo estaba destrozado de los nervios. No nos dimos cuenta bien de lo que estaba pasando. Dejamos que se nos derrumbara el mundo y ahora tenemos que vivir con las consecuencias”, dice el Sr. Guerra.

El Sr. Guerra se desplazó con su familia a varias localidades, antes de asentarse en Cari Cari, en el norte de Colombia. Allí él trabaja en la granja de otra persona y está mucho más tranquilo ahora, lejos de los enfrentamientos.

“Caritas nos ha ayudado psicológicamente, nos ha enseñado también a organizarnos y a buscar trabajo, a saber a qué autoridad dirigirnos para defender nuestros derechos y adonde ir para la asistencia sanitaria”, nos indica el Sr. Guerra.

Caritas Colombia ayuda a los desplazados por la guerra, en diferentes áreas. Ofreciendo una guía a las comunidades que se ven amenazadas por los desplazamientos, ofreciendo ayuda de emergencia a los que abandonaban sus hogares, negociando con las autoridades la ayuda que deben suministrar y apoyando y reforzando los grupos comunitarios, con el fin de que puedan hacer frente a la situación y rehacer sus vidas.

Con la ayuda de Caritas, gente como el Sr. Guerra tiene más posibilidades de comenzar una nueva vida, ofreciendo seguridad a sus hijos. De ese modo, Caritas promueve la paz entre los colombianos.

“La comunidad ha cambiado bastante. La gente siente la armonía y el respeto recíproco. Vamos a poner en práctica la capacitación que hemos recibido, para olvidarnos del miedo”, concluye el Sr. Guerra.