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Families from Baray and Santuk district, Kampong Thom received humanitarian support from Caritas Cambodia Credits: Caritas Cambodia

Families from Baray and Santuk district, Kampong Thom received humanitarian support from Caritas Cambodia
Credits: Caritas Cambodia

El pasado 1 de junio, Caritas, el Ministerio del Medio Ambiente camboyano y otros organismos, como el PNUD y Oxfam, organizaron un seminario sobre el cambio climático en la capital, Phonm Penn.

Unas 100 personas participaron en dicho foro, entre ellas había numerosos ecologistas, miembros de organizaciones gubernamentales, delegados de ONG y benefactores. El encuentro quería discutir estrategias para abordar el cambio climático.

La mayoría de la población camboyana depende de la agricultura como medio de sustento. Un 84 por ciento de la población vive en áreas rurales y son numerosas las personas que viven en zonas de alto riesgo de inundaciones, sequías o ciclones.

Kim Rattana, de Caritas Camboya, nos dice: “Unos de los mayores retos que tenemos que abordar hoy trabajando en proyectos de desarrollo es la mayor frecuencia de las catástrofes naturales. Los logros alcanzados en muchos años de trabajo son ahora destruidos por tormentas o arrasados por inundaciones”.

El año pasado, el tifón Ketsana destruyó centenares de viviendas en Camboya. Caritas Camboya facilitó ayuda de emergencia y comida a unos 30.000 damnificados.

Este año, el bajo nivel del agua en el río Mekong , esa cuerda que salvamento que corre a lo largo de China, Myanmar, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam, está amenazando el sustento de más de 60 millones de personas que viven en sus riberas. En Camboya, la sequía ya ha destruido las cosechas y está dificultando la pesca.

La población camboyana no tiene los recursos necesarios para adaptarse al cambio. Eso significa que es extremadamente vulnerable a condiciones meteorológicas extremas o impredecibles.

La variabilidad del clima ha originado también riesgos para la salud, en algunas de las comunidades más vulnerables del país. La población es vulnerable a enfermedades como la fiebre dengue, el tifo y la diarrea. El Ministerio de la Salud de Camboya estima que ante condiciones climáticas tan variables se incrementará la incidencia de la malaria de hasta un 16 por ciento. La escasez de infraestructuras y el alto índice de pobreza hacen que el tratamiento de la malaria sea fuera del alcance de amplios sectores de la población. Sólo un 55 por ciento de la población tiene acceso geográfico a instalaciones públicas para la salud.

Caritas Camboya está trabajando en las comunidades rurales, con campañas de sensibilización sobre el cambio climático y realizando seminarios de adiestramiento para la prevención. Se concentran en las mujeres, enseñándoles a conocer los factores de riesgo, las medidas de prevención, la alerta temprana y la respuesta a las emergencias.

Los grupos reciben kits salvavidas. Los agricultores aprenden a almacenar alimentos. En las comunidades de base se ha desarrollado también un sistema de alerta temprana.

Caritas también forma parte de la Red Cambio Climático, compuesta por 45 organizaciones humanitarias. “El cambio climático es un reto colectivo, por eso todos tenemos que unir nuestras manos para hacer frente al problema”, dice Sok Sakhan, que trabaja en la gestión de catástrofes de Caritas Camboya.