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The climate justice balloon. Credits: Caritas Denmark

The climate justice balloon.
Credits: Caritas Denmark

La Cumbre de Copenhague sobre el Cambio Climático reunió a 119 jefes de estado y gobiernos. Representantes de Caritas y obispos llegaron de 25 países, incluyendo México, Zambia, Sudáfrica, Estados Unidos, India, Kiribati en el Océano Pacífico, Mozambique, Kenia, el Reino Unido, España, Irlanda y Alemania.

Todos ellos oraron en una misa presidida por el Presidente de Caritas África, Arzobispo Cyprian Lwanga de Kampala. Asimismo, participaron en un servicio ecuménico especial con el Arzobispo de Canterbury RowanWilliams, en el cual la iglesia católica estuvo representada por el Presidente de Caritas México, Obispo Gustavo Rodríguez Vega.

Se unieron a 100.000 personas en una marcha por Copenhague. Caritas tomó parte en un simbólico repique de campanas en Copenhague y alrededor del mundo. Las campanas repicaron 350 veces simbolizando el nivel seguro de dióxido de carbono en la atmósfera. En Europa, más de 2.400 iglesias católicas tomaron parte.

El Presidente de Caritas Europa, P. Erny Gillen, habló sobre el papel de la fe, en un evento realizado en el centro de conferencias. “La clave no es cambiar nuestra ética, sino cómo darle vida”, dijo. “La iglesia tiene el poder de motivar a la gente. Lo podemos ver con la campaña mundial en la que Caritas ha estado participando”.

Al final, los líderes mundiales produjeron un acuerdo endeble que no ayudará a los pobres en los países en vías de desarrollo a sobrellevar los efectos del deterioro de las condiciones climáticas que ha puesto en riesgo millones de vidas. Su enfoque miope significa que se debe continuar ejerciendo presión.

El Presidente de Caritas Bangladesh, Theotonius Gomes, dijo al final de las negociaciones: “Tenemos que sacar lo positivo de Copenhague. Vimos una enorme movilización de personas clamando justicia. Ese clamor aumentará. El impulso del cambio se volverá incontenible”.