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Melting glaciers endanger the water supply for Bolivia's poorest in the regions of the Andes Credits: Alexander Bühler/Caritas Germany

Melting glaciers endanger the water supply for Bolivia’s poorest in the regions of the Andes
Credits: Alexander Bühler/Caritas Germany

El cambio climático tiene consecuencias directas en los habitantes más pobres de Bolivia, que viven en las regiones montañosas de los Andes. Las catástrofes naturales se han hecho más frecuentes y el derretimiento de los glaciares amenaza las reservas de agua. Caritas ha establecido proyectos modelos en cuatro diferentes zonas climáticas con objeto de prevenir sequías e inundaciones ocasionadas por el cambio climático.

El objetivo principal de los proyectos de Caritas es ayudar a los agricultores a hacer frente al cambio climático. En el proyecto de 18 meses de duración participan 35 aldeas de cuatro diferentes zonas climáticas: Yungas del Norte, Beni, Chapare y el Altiplano.

“En algunas aldeas, la desesperación parece haberse arraigado. En estos lugares, resulta muy difícil hallar alguna energía que pueda dar lugar a una renovación. Estas aldeas se han resignado al peligro de las catástrofes naturales,” afirma Roberto Castillos, Coordinador de proyecto del Programa de Prevención de Catástrofes de Caritas Bolivia.

Los habitantes de estas regiones perciben el cambio climático de manera muy diversa, según su diferente situación geográfica, geológica y social.

Una aldea de los Yungas del Norte experimenta una escasez de agua y tiene que impedir el marchitamiento de las plantas. En otra aldea cercana, situada en el mismo valle, los habitantes permanecen aislados del mundo exterior durante varios meses cada año debido a las inundaciones. El riachuelo que pasa por el pueblo se transforma en un río torrencial. Los niños dejan de ir a la escuela, las casos de emergencia médicas se quedan sin tratamiento y las madres dan a luz sin asistencia médica profesional.

Los empleados de Caritas centran su atención enteramente en la población local. Junto con el coordinador del proyecto, los habitantes de las aldeas aprenden la manera de encontrar ellos mismos las soluciones.

“A menudo, tenemos que hacer que las personas entiendan que la situación no está determinada exclusivamente por la naturaleza, y que ellos pueden cambiarla,” añade Roberto Castillos.

Los proyectos están organizados en tres fases. En la primera, se elabora un plan de intervención. Los empleados de Caritas se reúnen con los habitantes de las aldeas para examinar la situación. Se señalan los principales problemas y las posibles soluciones. Se invitan a expertos para que asesoren a los agricultores y les enseñan nuevas técnicas y conocimientos prácticos. El objetivo es transformar a los agricultores mismos en expertos en su territorio, para que puedan afrontar la situación de manera independiente, tanto hoy como en el futuro.

En la segunda fase, los resultados del examen se aplican con los agricultores. Se ejecutan diferentes proyectos, por ejemplo la construcción de un canal de agua o el establecimiento de un centro de salud comunitario.

En la tercera fase, en cooperación con Caritas, los agricultores establecen un sistema de alerta temprana. Este sistema permite comunicarse con otras aldeas mediante un radiotransmisor monocanal y alertarlas sobre las amenazas que se avecinan. Permite, asimismo, que los habitantes se comuniquen con las instituciones de prevención de catástrofes estatales. Se elaboran planes de emergencia, desde la adopción de las primeras medidas básicas de prevención hasta la evacuación de la población.

Para extender el alcance de los proyectos de Caritas, las personas participantes dan a conocer los resultados obtenidos y los métodos utilizados a un público más amplio a través de los medios de información bolivianos.

Las aldeas vecinas, que no reciben ayuda directa, deben estar en condiciones de aplicar los resultados por su cuenta. El proyecto de Caritas cuenta con el apoyo del Gobierno alemán.