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The islands of Kiribati are sinking into the sea and the people will have to find new homes. Credits: Mathias Heng/Caritas Australia

The islands of Kiribati are sinking into the sea and the people will have to find new homes.
Credits: Mathias Heng/Caritas Australia

Para los residentes de Kiribati, como Ioanne, el día de Navidad significa poner pescado en el fuego y sentarse con la familia para celebrar la fiesta. Kiribati es una isla nación del Océano Pacífico, que incluye entre sus 33 atolones la Isla de Navidad.

Ioanne ha celebrado la Navidad en esta tierra durante 50 años. Y sus padres ya vivían allí incluso desde antes. Sin embargo, a Kiribati no le quedan muchas Navidades que celebrar. Las islas se están hundiendo en el mar y la población tendrá que buscar nuevos hogares.

“Me acuerdo que, a finales de los años 60 y primeros de los 70, esta parcela de tierra era mucho más grande de lo que ustedes pueden ver ahora. Probablemente tenía unos 40 metros de extensión y ahora quedan sólo unos 10 metros”, dice Ioanne.

La erosión ha reducido su terreno y ahora el mar está a tan sólo un metro de distancia de su casa. La construcción de un rompeolas, no pudo evitar la inundación de la casa de Ioanne, por eso construyeron las demás habitaciones sobre pilotes.

El nivel del mar en Kiribati sube a una media de 3,7 milímetros al año, desde el 1992, según datos del Centro Nacional Australiano para las Mareas. Con el nivel del mar que sube tanto y la mayor parte de Kiribati a una altitud de dos metros, es fácil predecir como teminará la historia para los 98.000 residentes.

La capital de Kiribati es Tarawa, donde vive casi la mitad de los habitantes. Según fuentes del Banco Mundial, entre el 25-54 por ciento del sur de la isla y el 55-80 por ciento del norte estará sumergido en 2050, si no se adoptan medidas para impedirlo. El Gobierno local afirma que lo único que pueden hacer es mudarse.

“Yo prefería ser enterrado es esta tierra, donde están mis antepasados. Yo amo Kiribati, la tierra de mis antepasados, pero no me quiero separar de mis hijos”, dice Ioanne.

La implacable erosión ha sido relacionadascon el cambio climático y los residentes de Kiribati (los i-Kiribati) ven esa conexión. Kiribati es miembro de la Alianza de Pequeñas Islas Estado que pide a los líderes del mundo que consigan un acuerdo sobre el clima, en la cumbre de Copenhague de diciembre, que incluya la reducción de las emisiones de al menos un 45 por ciento menos de los niveles de 1990, para el 2020, con el fin de limitar el calentamiento mundial a no más de 1,5 grados por encima de los niveles pre-industriales.

En lugar de un acuerdo, Kiribati necesitará también fondos para ayudar a su población a hacer frente a las consecuencias de la subida del nivel del mar. Es una de las naciones más pobres del mundo y sólo un quinto de la población adulta tiene trabajo. Ni Ioanne, ni su esposa Teitibwebwe tienen un trabajo, se mantienen con la pesca de subsistencia.

La gente necesitará millares de millones de USD en ayudas para la mudanza. Una de las tareas de Copenhague será pedir a los países ricos, que han provocado el cambio climático, que paguen la cuenta.

Ioanne tiene un mensaje para los líderes del mundo, que se reunirán en Copenhague: “Nos estamos hundiendo, dejen de matarnos. Confiamos en ustedes y les queremos”.