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A former child jockey

A former child jockey in Pakistan wears a cap urging an end to trafficking.
Credits: Shahzada Irfan/Caritas


Falak Sher se llevo a su hijo y a su sobrino de su aldea rural en la region del Punjab en el Pakistan a los Emiratos Arabes Unidos para que corrieran como jinetes de camellos en 1998. El buscaba hacer fortuna, pero encontro una pesadilla.

Una vez alli, hicieron a sus ninos pasar hambre para mantener su peso en el minimo para las carreras. Les daban choques electricos como castigo si cometian errores sin importancia. “No nos permitian salir de las instalaciones. Parecia que estabamos en una prision”, dijo.

Las carreras de camellos son un deporte muy popular en muchos Estados del Golfo. Mientras menos pesen los ninos, mas rapido corren los camellos. Aunque la EAU repatrio al Pakistan, Bangladesh y el Sudan a 3.000 ninos jinetes en 2005, se sigue reportando el uso de ninos jinetes en los Estados del Golfo.

Reintegrar a los ninos ha sido un desafio. A pesar del esquema del gobierno para que volvieran a la escuela, muchos estaban reacios. Tanto padres como hijos tuvieron que recibir orientacion sobre los beneficios de la educacion.

“Caritas Pakistan cubrio esta brecha. Su programa de incidencia y trabajo en red contra el trafico de seres humanos llevo a cabo un estudio detallado sobre los jinetes de camellos”, Dijo Amir Irfan, Coordinador Nacional del Programa de Medios de Vida, Caritas Pakistan.

Empezaron las entrevistas en 2009, con la ayuda de simpatizantes como la Oficina de Proteccion Infantil (Child Protection Bureau). Caritas Pakistan elaboro cuestionarios para ninos, padres y agentes. Ha sido parte del proceso de adaptacion de la comunidad.

Ahora, Caritas Pakistan estan trabajando con las comunidades en el Punjab para que envien a sus hijos a las escuelas o a centros de formacion profesional para los mayores de 18 anos. En agosto, Caritas tambien organizo un dia de oracion por las victimas del trafico de seres humanos.

Basti Khurasan es uno de los pueblos en donde Caritas trabaja con ninos ex-jinetes. Bajo un techo improvisado de bambu, por la mezquita del pueblo, cerca de 30 ninos escuchan atentamente a su maestro. Ahora podrian ser ninos estudiando sus lecciones en cualquier parte del mundo.