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Libé Wakin in her makeshift house in Cité Soleil, one of the largest slum of Port-au-Prince where over 350 000 people are living. Since the earthquake, Libé lives there on her own with her three children. Credits: MathildeMagnier/Caritas

Libé Wakin in her makeshift house in Cité Soleil, one of the largest slum of Port-au-Prince where over 350 000 people are living. Since the earthquake, Libé lives there on her own with her three children.
Credits: MathildeMagnier/Caritas

La conmoción del terremoto ya ha pasado, pero muchas personas siguen reviviendo los recuerdos de la tragedia. Las precarias condiciones de la vida en los campamentos superpoblados o viviendas construidas con escombros, la violencia y la inseguridad de los campamentos, la pérdida de familiares y amigos, de la casa y el trabajo, ejercen presiones enormes en la gente.

Una prueba psicológica realizada recientemente por Cordaid (Caritas Holanda) entre los damnificados reveló los altos niveles de estrés que vive la población.

Caritas está interviniendo con medidas de protección y orientación. Millares de personas, sobre todo niños, ya se han beneficiado directamente de esta ayuda.

El personal de Caritas para la protección de la infancia alcanza a más de 2.000 niños, con orientación en cinco dispensarios de los campamentos de Bureau des Mines, Solino y Club Pétionville. Se ha establecido un servicio de orientación para la infancia, para que los niños pueden poner de nuevo un poco de normalidad en sus vidas.

“Tras un suceso tan traumatizante como un terremoto, es esencial ofrecer orientación a los niños”, nos dice el asesor de Caritas Joseph Vilton. Él trabajaba como psicólogo en Puerto Príncipe antes del seísmo, y ahora está trabajando en los centros para la infancia que ha instalado Caritas, en diferentes campamentos de asistencia de Puerto Príncipe.

Los síntomas pueden ser estrés agudo, pesadillas, angustia, disturbios en el comportamiento y déficit de atención. Los especialistas creen que es urgente reconstruir un medio ambiente que permita a los niños encontrar un equilibrio mental. Casi 1,5 millones de niños se han visto directamente afectados por el terremoto.

A través de actividades lúdico-terapéuticas, juegos educativos, deportes, yoga y karate, ejercicios de respiración, canciones, poesías, dibujos, modelado de arcilla, Caritas ayuda a los niños a expresar lo que no podrían contar de otra manera.

Para los niños, es muy importante volver a una rutina cotidiana estructurada, incluyendo ir al colegio. Caritas Austria y Caritas Suiza están empeñadas en la reconstrucción de colegios con criterios antisísmicos y establecer escuelas provisionales.

Gracias a un proyecto conjunto con los Salesianos, 6.500 alumnos de un barrio pobre, denominado Cité Soleil, podrán volver de nuevo al colegio. De esa manera se facilita también trabajo e ingresos para los profesores, personal de apoyo y seguridad.

Además de todo eso, los colaboradores facilitan un ambiente seguro para los niños de la calle de la Cité Soleil, en dos centros. Caritas Alemania está trabajando en la reconstrucción de un hogar para ancianos y discapacitados en Léogâne.