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“About a quarter of help provided worldwide for persons living with HIV infection is delivered by faith-based organisations“, said Msgr. Robert Vitillo. Credits: Caritas

“About a quarter of help provided worldwide for persons living with HIV infection is delivered by faith-based organisations“, said Msgr. Robert Vitillo.
Credits: Caritas

Mons. Robert J. Vitillo, Asesor Especial sobre el sida en Caritas Internationalis, habló sobre los reciente retos en la lucha contra el virus, en ocasión de la próxima Conferencia Mundial sobre el sida en Viena (18-23 de julio de 2010).

¿Está haciendo frente el mundo al reto de responder al sida?

Hoy en día temo que el mundo se esté olvidando del sida. Por ejemplo, una nueva preocupación muy seria que nos tormenta es si los gobiernos seguirán apoyando la “lucha” contra el sida o si darán prioridad a otros asuntos.

Por ejemplo, Estados Unidos ha cambiado el nombre de su programa mundial sobre el sida por “Global Health Initiative” (Iniciativa Mundial para la Salud). Igualmente, el Reino Unido ha anunciado que ahora dará prioridad a la lucha contra el paludismo y la mortalidad en la maternidad, que son problemas realmente graves, pero para ocuparse de ellos ¿es necesario olvidarse de los 33,4 millones de personas que, en todo el mundo, que viven hoy con el VIH?

¿Cómo puede la Conferencia Internacional sobre el sida, que empieza en Viena el próximo 18 de julio, contribuir a este problema?

Tenemos que recordar a la gente que el VIH sigue existiendo, como un grave problema de salud y crisis para el desarrollo en todo el mundo, especialmente entre los más pobre y marginados. Los que viven con este virus, con frecuencia son muy pobres. Millones de niños han quedado huérfanos por muertes relacionadas con el sida de uno o ambos padres. Sólo en África, hay 14 millones de niños en esa situación. La enfermedad ha devastado y seguirá devastando generaciones enteras en los países más pobres.

El 6 Objetivo de Desarrollo del Milenio es combatir el VIH y el sida, concretamente para frenar o invertir la propagación del virus para el 2015. ¿Es todavía posible realizar ese objetivo?

Hemos conseguido algunos progresos, pero todavía queda mucho por hacer. Una de nuestras metas principales es conseguir que el mayor número posible de personas reciban tratamiento con antirretrovirales. Sólo 4 millones tienen ese acceso, de los 10 millones de personas que lo necesitan. De cada dos personas que inician el tratamiento, hay cinco nuevas transmisiones del VIH. Para muchas personas que viven con el virus, el acceso a los medicamentos es una cuestión de vida o muerte.

En su campaña internacional “HAART for Children”, Caritas se concentra en los niños con el VIH/sida. ¿Por qué?

Esa atención especial hacia los niños surge de nuestra experiencia práctica. Nos dimos cuenta que muchos niños morían antes de poder ayudarles. “HAART” es la sigla inglesa del “Tratamiento Antirretroviral Altamente Activo (TARAA, sigla en español), y también un juego de palabras (en inglés, con la palabra ‘heart’ que significa corazón) para animar a las compañías farmacéuticas, los gobiernos y toda la familia humana a tener ‘corazón’ para los niños que viven con el VIH.

¿Cuáles son los principales objetivos de la campaña?

El objetivo principal es informar y desarrollar medicamentos pediátricos, fáciles de tomar, así como análisis del VIH apropiados para los niños. Según las estadísticas, un tercio de los niños que viven con el VIH muere antes de cumplir un año, y la mitad de ellos muere antes de su segundo cumpleaños. Con las pruebas más utilizadas para detectar el VIH en los países desarrollados, no se puede estar seguro si un niño tiene el virus antes de cumplir 18 meses. Sin embargo, a esa edad, el sistema inmunitario de esos niños ya ha sufrido serios daños y por eso ya no se podrá defender de ninguna infección o cáncer que amenace su vida.

Otro problema es que, entre los medicamentos antirretrovirales, no hay las suficientes dosis y formulaciones fáciles de usar en pediatría, por eso, los médicos y enfermeras aconsejan a los padres de esos niños que dividan las dosis de adultos. ¿Pero cómo podemos saber si una pastilla para adultos será divida con precisión en tres, cuatro o cinco partes? ¿Y cómo sabemos que esos trozos son la dosis correcta para un determinado niño con el VIH? Realmente lo que necesitamos son dosis líquidas (combinaciones de dosis fijas) que no necesiten refrigeración, teniendo en cuenta que, en África y otras regiones en vías de desarrollo, se registran frecuentes apagones en la corriente eléctrica.

¿Cuál es la contribución de Caritas?

Caritas y otras organizaciones católicas intentan eliminar el estigma ofreciendo el buen ejemplo, recibiendo y ofreciendo cuidados compasivos, sin juzgar a quienes viven con el VIH. Tratamos a estas personas con respeto y dignidad, ofreciendo formación y grupos de auto-ayuda, así como proyectos de generación de ingresos para el empoderamiento. El Vaticano estima que más de un cuarto de los tratamientos, cuidados y ayuda para el VIH en todo el mundo, está patrocinado por organizaciones relacionadas con la Iglesia católica.

Usted ha conocido a mucha gente que vive con el VIH y el sida. ¿Qué es lo que la gente quiere y necesita?

Sin lugar a dudas, quieren tener las mismas posibilidades y acceso a una vida mejor. No quieren quedarse bloqueados en el círculo vicioso del sida y la pobreza, quieren tener acceso al tratamiento. Muchos de ellos no pierden la esperanza. Otros, sobre todo los que ya están en tratamiento con antirretrovirales, dicen que, no obstante los miedos y retos cotidianos, sienten que tienen ante ellos una nueva vida. Empiezan a apreciar de nuevo la vida. Por eso, sienten una gran esperanza y me enseñan a mí y otras personas el verdadero significado de la esperanza. Ha sido – y todavía lo es – un verdadero privilegio para mí poder trabajar en este campo todos esos años.

Sobre Mons. Robert J. Vitillo

Mons. Vitillo es Asesor Especial sobre el sida para Caritas Internationalis y es Responsable de la Delegación de CI en Ginebra, Suiza. Es un reconocido experto en el ámbito del VIH y el sida y también trabaja en estrecha colaboración con ONUSIDA, la Organización Mundial de la Salud y otras oficinas internacionales relacionadas con la salud. Es también presidente de la Red Católica sobre el VIH/SIDA, un grupo no oficial de Caritas y otras organizaciones y misiones católicas para el desarrollo, así como órdenes religiosas activas en facilitar ayuda financiera y técnica a los programas eclesiales relacionados con el VIH en los países, en vías de desarrollo.