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Iliasson, 16, (left) and his brother, Abdul Aziz, 14, haul their heifer, Blackie, in a donkey cart to their village in Niger. Blackie collapsed from starvation. Nine of the boys' 12 cattle have collapsed from starvation. They will hand-feed the animal a mixture of sorghum and millet husks in hopes of reviving her. Credits: CRS/Lane Hartill

Iliasson, 16, (left) and his brother, Abdul Aziz, 14, haul their heifer, Blackie, in a donkey cart to their village in Niger. Blackie collapsed from starvation. Nine of the boys’ 12 cattle have collapsed from starvation. They will hand-feed the animal a mixture of sorghum and millet husks in hopes of reviving her.
Credits: CRS/Lane Hartill

Los nigerianos se quedaron sin comida hace meses, ahora la situación es desesperada. La mitad de los habitantes de esta nación de África occidental sin salida al mar no tiene suficiente qué comer. La gente está comiendo hojas y forraje para sobrevivir.

Aunque el hambre en Níger no es nada nuevo, este año es particularmente grave. El año pasado no llovió y, en algunas áreas, casi no hubo cosecha. Los nigerianos se vieron obligados a vender su ganado, que básicamente representaba sus “ahorros”, antes de que los animales se murieran. Frente a la crisis, Caritas está distribuyendo alimentos, poniendo a la gente a trabajar y ayudando a los más necesitados.

Conforme muere el ganado y los centros nutricionales se abarrotan de gente hambrienta y niños enfermos, no puede haber señal más firme de que la gente de Níger necesita desesperadamente su ayuda.

Lea la historia de cómo el hambre ha tomado control de la vida de Habsu Boubacar y sus cuatro hijos.