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Archbishop Odama of Gulu places the first VoIP call from the Gulu Hub site to the Pabbo IDP camp 70 km away. Credits: BOSCO

Archbishop Odama of Gulu places the first VoIP call from the Gulu Hub site to the Pabbo IDP camp 70 km away. Credits: BOSCO

En 2005, comenzó en la Archidiócesis de Gulu, en el norte de Uganda, un proyecto ambicioso con estos objetivos: ofrecer a los más pobres de la zona rural del norte de Uganda una voz, a través de internet wi-fi, estimular la alfabetización, incrementar el desarrollo y sensibilizar sobre las violaciones de los derechos humanos. Numerosas poblaciones rurales de desplazados y marginados, que habían sufrido décadas del conflicto, la mayoría de ellas analfabetas, estarían en contacto con el mundo exterior.

“Ahora la gente puede ponerse en contacto con comunidades vecinas, parientes o ONG del extranjero. En caso de violaciones de los derechos humanos, por parte de funcionarios del Gobierno o rebeldes, como violaciones o secuestros, las comunidades pueden dar la alerta y así nosotros podemos adoptar medidas con mayor rapidez que antes. También es una manera de sensibilizar a la gente en el extranjero sobre estos problemas y fomenta la educación”, dice John Bosco Komakech Aludi, Director de Caritas Gulu.

Los beneficiarios provienen de áreas rurales del norte de Uganda. La mayoría no tiene acceso a la energía eléctrica. BOSCO es la sigla de Battery Operated Systems for Community Outreach (Sistemas de Funcionamiento a Batería para Relaciones Comunitarias).

Los ordenadores funcionan con pequeños paneles solares, que pueden generar fácilmente la energía necesaria, considerando el clima soleado del norte de Uganda. Con medio día de sol, puede ofrecer 6 ó 7 horas de energía para usar el PC.

“Los adolescentes utilizan esta tecnología para quedar entre ellos para jugar al fútbol y otras actividades que realizan con las demás comunidades. Y luego, como a todos los jóvenes, también les gustan los juegos de ordenador, escuchar las novedades de la música y comunicar con las redes sociales. Y eso sucede en un área en la que la mayoría de la población, incluso adolescentes, es todavía analfabeta”, señala el Sr. Komakech.

“Cuando ven lo que puede ofrecerles internet, muchos hacen un esfuerzo para mejorar su destreza en la lectura. Este proyecto promueve la idea que “la educación es útil”.

Caritas apoyó la iniciativa BOSCO, ejerciendo medidas de presión, ayudando a su director, el Revdo. P. Joseph Okumu a viajar a Australia para recaudar fondos o facilitando un espacio en las oficinas de Caritas Gulu y a los profesores, para la capacitación de los aldeanos. Ahora Caritas se beneficia también de los resultados.

“Nos reunimos regularmente con los sacerdotes locales y asistentes sociales, pero siempre es complicado conseguir que la gente venga a nuestras oficinas. Con internet, es todo sencillamente más rápido. El otro día, por ejemplo, dos sacerdotes presentaron la idea de plantar árboles en lugares específicos de sus diócesis. La población local sabe mejor que nadie lo que necesita la propia comunidad, por eso, este tipo de información puede ayudarnos a mejorar la asignación de nuestros recursos”, observa el Sr. Komakech.

Algunas aldeas están a unos 50 km. de distancia de la localidad más cercana y los transportes son escasos. Teniendo internet, el personal de Caritas no necesita tener que desplazarse siempre a las aldeas, para hablar con la gente y puede planear sus visitas de antemano, empleando mejor su tiempo, porque los ordenadores ayudan también a ahorrar tiempo y reducir gastos.

“La repercusión de este proyecto fue grande, aunque creo que hay más consecuencias positivas indirectas. Compartir ideas, mejores prácticas e historias con éxito, especialmente en ámbito local, que pueden marcar realmente la diferencia. Las comunicaciones son un factor destacado, en el desarrollo”, indica el Sr. Komakech.

Hoy, BOSCO Uganda facilita internet wi-fi de alta velocidad, en 22 lugares diferentes de los distritos posbélicos de Amuru y Gulu. Se facilitan ordenadores a grupos, como asociaciones juveniles de colegios, parroquias y ONG. Los grupos son responsables del material. De esa manera, pueden supervisar y ayudarse entre ellos, con el fin de asegurarse de que los PC no se pierdan, ni se rompan.

BOSCO tiene previsto ampliar su proyecto a otras regiones de Uganda y el sur de Sudán. Recientemente, el proyecto recibió el premio Rompiendo Fronteras 2010 (Breaking Borders) que distingue a grupos o individuos que usan internet para promover la libertad de expresión. Este reconocimiento facilitará más financiación y mayor sensibilización sobre el proyecto.

No obstante el gran éxito de BOSCO, se siguen planteando algunos retos. Es necesario mantener una oficina de coordinación en Gulu con tres empleados, para supervisar todo el sistema y adiestrar a nuevos usuarios. Se necesita mucha capacitación para conseguir que la población rural adquiera una cierta destreza en el uso de ordenadores.

“Incluso el Gobierno de Uganda se interesó al proyecto y quería copiar el sistema, para mejorar las comunicaciones con las administraciones locales. Sin embargo, se necesitan más fondos, para que esta iniciativa sea realmente un éxito. Por ejemplo, otra idea complementaria sería contar con proyectos de educación para analfabetos. Queda mucho por hacer, para conseguir el acceso a esta tecnología para todos los hogares de la zona rural de Uganda”, concluye el Sr. Komakech.