Esta página está a su disposición también en: Inglés, Francés

"More than one million signatures are needed to oblige the government to hold a plebiscite on the issue." Credits: Caritas

“More than one million signatures are needed to oblige the government to hold a plebiscite on the issue.” Credits: Caritas

Por Angela Page

Brasil declaró su independencia el 7 de septiembre de 1822. Ese día es fiesta nacional y hay que celebrarla.

Sin embargo, para muchos brasileños, parece que ha cambiado poco desde los tiempos del colonialismo. Algunos terratenientes siguen teniendo latifundios tan grandes como enteros países pequeños y siguen ejerciendo un gran poder.

“Con propiedades así, es difícil averiguar lo pasa dentro”, dice José Francisco, de Caritas Brasileira. Por ese motivo, él se ha pasado toda la semana promoviendo la Campaña para poner un límite a la propiedad de la tierra. Se estima que hay 25.000 personas viviendo en condiciones de semi-esclavitud en algunos latifundios de Brasil.

Hechos sobre la justicia de la tierra en Brasil

“Esas grandes propiedades son difíciles de controlar, la gente entra en la finca y allí puede suceder lo que sea. Poniendo un límite a la propiedad de la tierra, también se conseguirá prevenir que los braceros y otra gente quemen árboles indiscriminadamente”.

Cada día, en todo Brasil, se han ido llenando las urnas con centenares de firmas. Es necesario conseguir más de un millón de firmas para proponer una enmienda a la Constitución.

Caritas Brasil cuenta con una fuerte presencia en Praça de Piedade, en Salvador, al nordeste de Brasil. Las hermosas mansiones que rodean la plaza datan de los gloriosos tiempos que vivió la ciudad, durante los siglos XVII-XVIII. La región era famosa por sus grandes plantaciones de azúcar. Sucesivamente, su riqueza derivó de las plantaciones de tabaco y los ranchos de ganado, juntos con el oro y los diamantes de las regiones interiores de Bahía.

Los esclavos que se trajeron de Angola, Mozambique, Guinea, Sudán y el Congo, inundaron los mercados de esclavos de Brasil, en el siglo XVI para trabajar en estas plantaciones. Cuando en 1888 fue abolida la esclavitud, 3,6 millones de africanos habían sido enviados, por vía marítima, a Brasil.

Mientras los agricultores luchan por ganar un sueldo decente, los números de Salvador siguen aumentando. La ciudad ofrece una esperanza de vida mejor, libre de la explotación. Y aunque las mansiones coloniales todavía realzan la belleza de la plaza, sus bancos desmienten esa realidad, ofreciendo un lecho para dormir por la noche a los recién llegados.