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Adequate public financing is important for ensuring the money goes to those who need it most and not just to where it will be profitable. Credits: Caritas Asia

Adequate public financing is important for ensuring the money goes to those who need it most and not just to where it will be profitable.
Credits: Caritas Asia

Por Christine Campeau, Caritas Internationalis

Es imperativo financiar la adaptación al clima en los países en vías de desarrollo. Esto determinará el éxito de la próxima XVI Conferencia de las Partes (COP16) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) que se realizará en Cancún, México, del 29 de noviembre al 10 de diciembre de 2010.

Existe un pesimismo generalizado en cuanto a la falta de progreso significativo para lograr un acuerdo sobre el cambio climático desde la reunión de Copenhague del pasado diciembre.

En un intento por avanzar, Suiza y México fueron anfitriones de una reunión realizada el mes pasado en Ginebra para aclarar la situación de los miles de millones de dólares en ayuda climática que se prometieron en Copenhague.

Los detalles de esta reunión se centraron alrededor de cómo recolectar los U$100.000 millones al año prometidos en financiamiento a largo plazo para 2020.

Aunque algunos consideran que reuniones como esta son un paso en la dirección correcta, varios críticos se quejan de que esto sigue siendo la punta del iceberg.

La ayuda prometida para el cambio climático no tiene ninguna base científica o económica, y es inadecuada para hacerle frente a la escala de la crisis climática. Se debe prestar toda la atención a las fuentes de financiamiento (i.e. público vrs. privado), cómo se va a invertir (i.e. proyectos de adaptación vrs. proyectos de mitigación), y si es adicional o no a la ayuda que actualmente se suministra para el desarrollo internacional.

Es importante contar con financiamiento público adecuado para asegurar que el dinero sea dirigido hacia donde más se necesita y no únicamente hacia donde sea más rentable.

Muchos países desarrollados quieren depender del mercado de carbono y del financiamiento privado. Es necesario establecer un proceso para reexaminar la ciencia y las necesidades de los países en vías de desarrollo para asegurar que haya suficiente financiamiento disponible para quienes más lo necesitan.

Estos fondos son cruciales para acciones urgentes de adaptación al clima y para apoyar el fomento de capacidades para el desarrollo sostenible en los países en vías de desarrollo.

Asegurar este financiamiento será fundamental para restaurar la confianza entre las naciones pobres y las naciones desarrolladas. Un acuerdo sobre el financiamiento demostrará la seriedad de los gobiernos en cuanto a hacerle frente a este problema y, como resultado, despejará las barricadas existentes en las negociaciones.

Los países deben reafirmar su compromiso en cuanto a lograr un acuerdo mundial justo y legalmente vinculante. Existe una oportunidad para que los países en vías de desarrollo demuestren liderazgo aumentando sus obligaciones para con la mitigación.

Las naciones industrializadas, en reconocimiento de su deuda ecológica con la comunidad internacional, deben asumir el liderazgo para hacer reducciones indispensables de más del 40 por ciento en las emisiones de gases de invernadero (sobre la base de los niveles de 1990) para 2020. Este objetivo se deberá revisar de acuerdo con la ciencia emergente.

Los gobiernos se deben unir para responder a este desafío mundial, asistiendo a aquellos que menos han hecho para provocar el problema y sin embargo son los más vulnerables a las consecuencias del mismo.