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Caritas Rwanda marks half a century of overcoming conflict and poverty

Caritas Rwanda marks half a century of overcoming conflict and poverty

“No fue fácil lograr que la gente hablara después del genocidio, pero era muy necesario. No es posible avanzar sin reconciliación”, dijo el P. Oreste Incimatata, Secretario General de Caritas Ruanda, recordando este trágico período.

En 2010, Caritas Ruanda ha estado celebrando su 50 aniversario. Al finalizar 12 meses de eventos especiales, una importante celebración tendrá lugar en un estadio de la capital, Kigali, a la que asistirán miles de empleados de la Caritas local, representantes de miembros de Caritas de África y otras partes del mundo, así como Lesley-Anne Knight, Secretaria General de Caritas Internationalis.

Sigue habiendo muchos retos en el país; pero, de acuerdo con el líder de Caritas Ruanda, mucho se ha logrado.

“Hemos avanzado mucho, sigue habiendo cierta sospecha entre la gente de los diferentes grupos étnicos y la pobreza es generalizada, pero vamos en el camino correcto. Me siento muy optimista”, dijo el P. Incimatata.

En Ruanda, Caritas siempre ha abogado por la resolución del conflicto y la reconciliación, antes, durante y después de la guerra y el genocidio de 1990 y 1994. De hecho, el conflicto interétnico se encuentra en los orígenes de su fundación: las actividades se iniciaron ayudando a los desplazados después de los disturbios sociales de 1959.

En los años siguientes, afectados por las recurrentes hambrunas, se crearon programas de socorro de Caritas en otras partes del país. Inspirado por la encíclica “Populorum Progressio” del Papa Pablo VI, en la década de los ’70 el trabajo se empezó a centrar en actividades de desarrollo, promoviendo el empleo y la capacitación, especialmente para mujeres, artesanos y agricultores.

“Siempre nos hemos esforzado mucho por evitar cualquier tipo de referencia étnica y hemos tratado de fomentar un sentimiento nacional de pertenencia. Este mensaje acompañó nuestras actividades en los campos de nutrición, vivienda, atención médica y educación”, dijo el P. Michael Descombes, Secretario General de Caritas Ruanda de 1978 a 1995.

“Nuestro personal es un reflejo de esta apertura y diversidad”, añadió el P. Incimatata. “Siempre hemos tenido a hutus y tutsis trabajando juntos. Esto es lo que nos da credibilidad y lo que hace que para nosotros sea más fácil lograr que la gente trabaje junta después del genocidio”.

Después de que estalló la guerra en la frontera con Uganda en 1990, Caritas suministró alimentos, ropa y atención para la gente en los campamentos y cuidó a los huérfanos. Caritas se quedó en el país para ayudar a la gente durante el mayor tiempo posible hasta el genocidio, cuando tuvo que huir al exilio en Burundi. El personal de la organización sufrió muchísimo por los trágicos eventos de 1994. Cinco empleados de Caritas perdieron la vida. Otros huyeron del país y nunca volvieron.

“Fue en estos duros momentos que realmente sentimos la solidaridad de la Confederación Caritas”, dijo el P. Incimatata. “Las organizaciones de Caritas Internationalis ya estaban allí cuando volvimos y nos ayudaron a reconstruir”.

Miembros de Caritas ayudaron a reconstruir la infraestructura, reiniciar la agricultura y fomentar la reconciliación. Las mujeres que fueron víctimas de violaciones y otros tipos de violencia recibieron apoyo psicosocial.

“Se necesitaba atención especial para los innumerables huérfanos del genocidio. Encontramos familias de acogida para varios cientos de ellos y les brindamos apoyo psicosocial y útiles escolares. Nos complace decir que la mayoría de estos niños terminaron la escuela y pudieron rehacer sus vidas a pesar de sus traumáticas experiencias”, dijo Thérèse Nduwamungu, ex-Directora de Acción Social y Caritativa de Caritas Ruanda.

Ahora, Caritas Ruanda opera programas de salud, educación, seguridad alimentaria y sustento en todo el país. La organización cuenta con 30 empleados en la oficina nacional y alrededor de 60.000 voluntarios.