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A coffee nursery in Reyes Llano Grande, Oaxaca, Mexico. This coffee seedling is one of thousands that the Michizá cooperative in Oaxaca is growing with support from the CRS CAFE Livelihoods project. Coffee trees in the region are old and well beyond the peak years of their productive lives. Planting new plants will improve coffee productivity and quality and increase household income for participating farmers. Credits: Sheridan/CRS

A coffee nursery in Reyes Llano Grande, Oaxaca, Mexico. This coffee seedling is one of thousands that the Michizá cooperative in Oaxaca is growing with support from the CRS CAFE Livelihoods project. Coffee trees in the region are old and well beyond the peak years of their productive lives. Planting new plants will improve coffee productivity and quality and increase household income for participating farmers.
Credits: Sheridan/CRS

de Salvador Urteaga, Consultor de Emergencias de Cáritas México

Los mexicanos hemos vivido últimamente grandes y frecuentes catástrofes naturales, que no se habían registrado nunca antes en nuestra historia. En la lista, podemos citar huracanes, lluvias torrenciales, corrimientos de tierra e inundaciones, en algunas regiones, así como escasez de agua en otras.

Las poblaciones más desventajadas sufren las peores consecuencias de esas tragedias. A parte de las comunidades rurales, quienes viven en la ciudades han tenido que reforzar las infraestructuras para defenderse de huracanes o lluvias intensas. Según se vayan incrementando las repercusiones del cambio climático, habrá consecuencias más desastrosas para las comunidades que vive en lugares extremadamente vulnerables.

Tabasco vio desbordarse sus ríos y la riada cubrió casi toda la ciudad. Tragedias como esas contemplan la posibilidad de que, en futuro, se rompan los diques, lo que supondría la necesidad de evacuar a millones de personas, así como ingentes pérdidas de vidas humanas, cultivos, ganado e infraestructuras.

La población de Monterrey creía estar bien preparada para hacer frente a las intensas precipitaciones, tras su experiencia con el huracán Gilbert. Sin embargo, cuando el huracán Alex azotó México, las consecuencia superaron ampliamente las expectativas. Arrasó infraestructuras que se suponía debían resistir cualquier cantidad de agua imaginable y el resultado fue que lo que parecía ser una ciudad preparada para hacer frente a los huracanes, se relevó como una que no lo estaba en absoluto.

El huracán Karl golpeó las montañas de Puebla y el agua comenzó a arrastrar la tierra de la selva hacia la ciudad de Tlacotalpan y hasta el puerto de Veracruz. Veracruz es una ciudad construida sobre cientos de lagos, que se rellenaron de tierra para crear zonas residenciales. Durante los huracanes, el agua se filtró, encontrando sus propios canales e inundando la región de la lagunas.

Eso sucede en comunidades que no tenían experiencia previa de esos desastres. Las comunidades están intentando comprender cómo se puede hacer frente a situaciones que son imprevisibles. Y se preguntan, cuando lleguen las próximas lluvias ¿serán junto con un huracán? Sobre todo se preguntan, ¿cómo se puede prevenir toda esta devastación?

En un país que cuenta con millones de pobres, la mayor tragedia en estos desastres es que los sucesos empeoran y agravan la situación de quienes ya son marginados y excluidos. Cáritas México cuida de las comunidades marginadas y protege la Creación y en eso invierte sus recursos.

Frenar el deterioro ecológico es una prioridad apremiante. Queremos crear condiciones de vida decentes para todos e incrementar la resistencia ante la inclemencia del tiempo, de manera que todos estén mejor equipados. No tenemos que considerar a los hombres y las mujeres maestros del universo, porque explotan sus recursos naturales para ganar dinero y lo hacen a costa de desplazar a la naturaleza y a las personas.

En los últimos 25 años, Caritas ha intentado trabajar con las comunidades, con el fin de animarlas a ser los principales actores de su propio desarrollo. Ese proceso está estructurado en función de tres áreas principales: rehabilitación, reconstrucción y prevención.

Como medio de solidaridad, capacitación y reflexión de fe, las comunidades pueden reconstruir sus propias ciudades, manteniendo su dignidad y respetando su propia cultura en la reconstrucción de sus hogares. Cáritas México está intentando convertir una situación de muerte y destrucción en una situación de resurrección y empoderamiento.