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Floating Church and schoolhouse in Kompong Kleang Credits: Campeau/Caritas

Floating Church and schoolhouse in Kompong Kleang
Credits: Campeau/Caritas

Christine Campeau, Asesora en materia de clima y seguridad alimentaria de Caritas Internationalis

Habiendo trabajado en cuestiones de justicia climática durante los últimos años, he dedicado mucho tiempo a aprender de qué manera las personas de diferentes partes del mundo se están adaptando al cambio climático.

Últimamente, he tenido la suerte de asistir a un ejemplo único de adaptabilidad en Asia sudoriental, donde visité las aldeas flotantes de Kompong Khleangpara para ver el modo en que la comunidad local en Camboya ha hecho frente a la constante variación del nivel de las aguas sobre las que viven.

Kompong Kleang es una aldea pesquera situada en el lago Sap Tonle, que se extiende a lo largo de la parte norte del país. Durante la temporada de lluvias, este lago aumenta cinco veces su nivel e inunda las llanuras aluviales de la floresta circundante, contribuyendo al mantenimiento de un ecosistema sumamente diverso.

Se trata de un fenómeno natural, que nada tiene que ver con los efectos del cambio climático. Sin embargo, la aldea flotante puede utilizarse a guisa de lección para aprender de qué manera se puede convivir con los aumentos importantes de los niveles de los mares que los científicos han previsto para este siglo. Ella nos ofrece una gran oportunidad de aprendizaje para ver el modo en que una comunidad se ha hecho amiga de las fuerzas de la naturaleza.

En armonía con este peculiar ecosistema, la comunidad vietnamita que se trasladó a la zona durante la Guerra ha construido sus casas de manera que estén preparadas para resistir a las aguas que vendrá. Lo han hecho de manera permanente, utilizando pilotes de 6 a 10 metros de altura, o recurriendo a un método más provisional, consistente en utilizar una base de bambú que hace que las casas floten y puedan anclarse en la orilla o en otra estructura, según el lugar en que la familia desee establecerse.

En tanto que aldea de pescadores, su economía está entrelazada con los ciclos del lago. Esta comunidad comercia sus bienes transportándolos de un lugar a otro por bote. También los niños se desplazan por bote entre la escuela, la iglesia y el centro de esparcimiento flotante (donde hay un campo de baloncesto).

Cuando el lago se llena, los hombres de la comunidad trasladan sus enormes trampas para peces y capturas de langostinos hacia lugares donde las condiciones son más favorables. Cuando el lago se contrae, las casas de sus aldeas descollan sobre los pilotes de 6 metros en que descansan.

Desde 1995, Caritas Camboya ha trabajado con la comunidad Chong Khnies en aldeas flotantes semejantes a las de Kompong Kleang con más de 5.000 personas. El centro de salud de Chong Khnies fue quemado por los jemeres rojos en 1988. Caritas construyó un centro de salud flotante y formó al personal sanitario del Ministerio de Salud para prestar, entre otros, servicios de vacunación infantil y asistencia materna.

En 2002, Caritas desarrolló un “Programa de asistencia domiciliaria” para ayudar a las personas afectadas por el VIH/SIDA y extendió sus programas a todas las comunidades flotantes, entre ellas la de Kompong Kleang.

Bernadette Glisse, Coordinadora de Caritas en cuestiones de salud y de VIH y SIDA, se siente privilegiada de trabajar con estas comunidades. Nos explica que la solidaridad es un hecho real pues los pescadores suelen afrontar y gobernar las fuerzas de la naturaleza. Trasladan juntos sus comunidades de acuerdo con el nivel de las aguas y van a pescar juntos en zonas alejadas, dejando a la familia al cuidado de las otras familias que permanecen en la orilla.

Kompong Kleang se ha convertido en cierto sentido en un trampa para turistas con el pasar de los años, pero la aldea ofrece una excelente panorama sobre cómo hacer habitables las zonas de baja altitud.

Además, pone de relieve la necesidad de la cooperación en el interior de las comunidades. Aunque ello no resuelve la cuestión de la falta de tierras para la agricultura y la producción de alimentos, puede ayudar a paliar algunos de los problemas de congestionamiento en las zonas urbanas cercanas al mar.

Dada la importancia que la adaptación tendrá en la reducción de la pobreza, esta solución artesanal y de costo razonable reducirá la vulnerabilidad y reforzará la capacidad de resistencia de esta comunidad.