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Participants of the Walk for Climate Change in Cancun on Tuesday, December 7, 2010. Credits: Caritas of Yucatán

Participants of the Walk for Climate Change in Cancun on Tuesday, December 7, 2010.
Credits: Caritas of Yucatán

 Por Christine Campeau, Asesora sobre Clima y Seguridad Alimentaria, Caritas Internationalis

La XVI Conferencia de las Partes de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático se concluyó el 10 de diciembre de 2010, con Patricia Espinoza, la Ministra de Asuntos Exteriores de México, recibiendo con satisfacción los acuerdos de Cancún.

La conferencia renovó la esperanza en todo el proceso del CMNUCC y, gracias a la dedicación de la Presidencia mejicana, renovó la credibilidad en la transparencia de sus métodos de trabajo. También demostró buena disposición de los gobiernos para trabajar juntos en el ámbito del CMNUCC – un espacio en el que las voces y necesidades de los países pobres pesan igual que las de los ricos.

Tras dos semanas de intensas negociaciones, entre casi doscientos países, el mayor logro del COP16 fue la creación de un Fondo Verde para el Clima, que gestionará 100.000 millones de dólares a partir de 2020, y se convertirá en el mayor canal de ayuda financiera para las naciones que deban hacer frente a los efectos negativos del cambio climático.

Se creó un comité permanente, con el fin de ayudar a movilizar el fondo para que se cumpla la promesa. Una segunda tarea de este comité es asegurar que, una vez la financiación sea disponible, la entrega de fondos sea mensurable, notificada y comprobada.

Mientras tanto, a la espera de la creación del Fondo Verde, se están distribuyendo los 30 mil millones de USD que fueron prometidos el año pasado en Copenhague.

Aunque Japón y Rusia al principio objetaron contra un segundo compromiso, se adoptaron una serie de medidas, como cuerda de salvamento, a la posibilidad de la fase sucesiva al Protocolo de Kioto. Al concluirse el periodo de vigencia de dicho acuerdo en 2012, es necesario resolver cuanto antes cuestiones relativas a ultimar el marco jurídico y los plazos.

En lo que se refiere a los objetivos para mitigar los efectos del clima, el Acuerdo de Cancún reconoció la necesidad de mantener la temperatura global por debajo de los 2ºC, así como reajustar el objetivo a 1,5ºC. A pesar de la importancia de esas metas, el proceso sigue siendo poco claro, así como la manera de reducir la laguna de giga toneladas (8 mil millones de dióxido de carbono) que reina entre las promesas y el objetivo de reducción.

Se hicieron progresos en las negociaciones que tratan la reducción de las emisiones de la deforestación y la degradación de la tierra (REDD), con un acuerdo para intentar eliminar la deforestación tropical. Sin embargo, examinando minuciosamente el acuerdo, las garantías son más débiles de lo esperado y pueden incluir varias lagunas. No obstante, el texto del acuerdo responde a una serie de cuestiones que han estado sobre la mesa desde el Plan de Acción de Bali in 2007. Así mismo, los negociadores necesitan todavía comprender la manera de financiar y compensar a los países para que protejan sus bosques, reembolsando a los pueblos que viven en ellos bosques y protegiendo la biodiversidad.

El Acuerdo de Cancún posibilita que los temas que siguen pendientes se resuelvan en la COP17 de Durban, Sudáfrica, en diciembre de 2011. Se ha restaurado la confianza y ha sido demostrada una auténtica disposición a trabajar juntos y compartir conocimientos.

Un buen ejemplo es la elaboración de un mecanismo tecnológico que determine las necesidades de los países y coordine los esfuerzos internacionales para responder a esas necesidades. Es un paso adelante significativo para compartir la tecnología en ámbito internacional y, se espera, que se permita el acceso a la innovación a quienes más la necesitan.

Será necesario trabajar mucho a lo largo de este año, con el fin de alcanzar un acuerdo justo, ambicioso y legalmente vinculante, que mantenga las temperaturas por debajo de 1,5ºC. Los países todavía se quedan cortos respecto a lo que dice la ciencia, con el fin de prevenir las peores repercusiones del cambio climático: es necesario aumentar el objetivo de reducción de las emisiones.

La lista de iniciativas son claras, pero son limitadas las metas indicadas las alcanzarlas.

Mientras recibimos con satisfacción la idea de crear un Fondo Verde para el Clima, es necesario incrementar el nivel de recursos del mismo, así como garantizar la financiación a largo plazo, asegurando que sea adicional a la AOD (Ayuda Oficial al Desarrollo).

Considerando el trabajo preliminar ya realizado y la armonía alcanzada en algunas decisiones importantes, que respaldarán negociaciones adicionales, las palabras ‘esperanza’ y ‘progreso’ han vuelto a la mesad de negociaciones.

Utilicemos este impulso y pongamos de nuevo nuestra confianza en los líderes del mundo, que seguirán adoptando medidas concretas para garantizar la justicia climática para todos. Es necesario apoyar sus iniciativas, para desarrollar planes nacionales que frenen las emisiones de gases de efecto invernadero y luego animarles para que consigan canalizar ese impulso de nuevo en el proceso internacional.

Compartimos la responsabilidad de proteger los recursos naturales. Trabajemos juntos para encontrar soluciones sostenibles a la reducción de los efectos del cambio climático.