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The challenge of rebuilding after both an earthquake and a tsunami in Chile. Credits: Katie Orlinsky/Caritas

The challenge of rebuilding after both an earthquake and a tsunami in Chile.
Credits: Katie Orlinsky/Caritas

Fue el peor desastre que Chile haya sufrido en medio siglo, no sólo un fuerte terremoto sino también un tsunami. Dos millones de personas fueron afectadas. La respuesta de emergencia de Caritas dio inicio de inmediato: sus sólidas redes locales ayudándola a llegar a los más vulnerable en las áreas más remotas, a menudo más rápido de lo que podía el gobierno.

Mientras Caritas Internationalis lanzaba un llamamiento para recaudar US$13 millones, 250 parroquias y 1.500 iglesias en el área del desastre empezaron a distribuir ayuda. 4.000 toneladas de ayuda, desde alimentos y agua hasta carpas y ropa, llegaron a 800.000 personas. Se brindó apoyo emocional para reconfortar a quienes habían quedado traumatizados.

El 27 de febrero fue realmente un día sombrío para los chilenos. El doble desastre natural reveló las “grietas en nuestro proceso de desarrollo y las desigualdades que existen” dijo el Presidente de Caritas Chile, Obispo Manuel Camilo Vial. A pesar de su buen crecimiento económico, en Chile hay amplias disparidades y ahora el gobierno dice que medio millón adicional de personas se considera como pobre.

Caritas tuvo esto muy presente cuando inició los programas de reconstrucción en junio. La ayuda se dirige a familias excepcionalmente pobres, centrándose firmemente en la participación de la comunidad y en capacitación técnica. Tomemos por ejemplo la construcción de viviendas: la mayoría de los beneficiarios participan activamente en la construcción de sus nuevas viviendas y, con la ayuda de técnicos especializados, en el futuro podrán trabajar en el sector de la construcción. Hasta ahora se han construido 235 viviendas nuevas y se han reparado casi 600.

Juana Carillo, de la aldea de Curanilahue, está orgullosa de su nueva casa de madera con dos habitaciones. “Es un sentimiento muy gozoso, porque hemos recibido estas llaves de nuestra casa propia, este beneficio que ha llegado desde muy lejos”, dijo.

Las mismas reglas de sostenibilidad y empoderamiento han sido cruciales en los programas de Caritas dirigidos a estimular la regeneración económica.

Se ha capacitado a comunidades que estaban desesperanzadas y paralizadas para que puedan iniciar y mantener negocios, con un fuerte énfasis en la diversificación de fuentes de ingreso. Se está ayudando a más de 600 pequeños negocios familiares con el objeto de que, en caso de que ocurra otro desastre natural, la resiliencia esté distribuida a lo largo de toda una comunidad que no depende únicamente de la agricultura o la pesca.