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The female face of migration. Credits: Sara Farjado for CRS

The female face of migration.
Credits: Sara Farjado for CRS

En Tinzawaten casi no hay nada que comer o beber, las casas son cascarones sin techo, las noches son gélidas y en el día arde el calor, los asesinatos y las violaciones quedan impunes, las mujeres son vendidas como esclavas y los bebés nacen a la intemperie.

Este es el desierto de Mali. Los habitantes de Tinzawaten son migrantes que han sido deportados de Argelia, empujados al otro lado de la frontera y abandonados sin nada.

Este desgarrador escenario fue descrito por el P. Jerome Otitoyomi Dukiya en una conferencia organizada por el Secretariado General de Caritas Internationalis y Caritas Senegal en Saly, Senegal. El P. Jerome dijo: “Argelia firmó un acuerdo con la Unión Europea a cambio de ayuda financiera y para el desarrollo, según el cual los inmigrantes únicamente iban a ser retornados a su propio país. El trato no significa abandonarlos durante años en el limbo, en lugares como Tinzawaten. ¿Pero a quién le preocupa?”

A Caritas. Estamos haciendo incidencia a favor de plena protección jurídica para los migrantes, especialmente para las mujeres, cuyo número va en aumento. La conferencia “El rostro femenino de la migración” exigió que el derecho internacional existente se aplique adecuadamente y exhortó a los miembros de Caritas a que monitoreen áreas fronterizas, como Tinzawaten.

Delegados de todas partes del mundo asistieron a la conferencia en Senegal, que es en sí mismo un centro de migración africana, trayendo consigo historias similares de abuso. Najla Chahda, directora del Centro para Migrantes de Caritas Líbano, literalmente se tropezó con una en el aeropuerto de Beirut. “Me encontré a una mujer bangladesí tirada en el suelo con la nariz sangrando. Cuando lo traje, el doctor del aeropuerto dijo que era porque tenía una hemorragia estomacal. Yo llamé al empleador de la mujer, pero me dijo que él ya la había llevado al aeropuerto y había firmado sus documentos de libertad, que ella ya no era su responsabilidad”.

Este es el tipo de caso con el que Caritas Líbano trata con demasiada frecuencia. Ofrece atención médica para mujeres que han sido abusadas o que se encuentran enfermas, y tiene a la mano a un equipo de abogados. “Obtuvimos una victoria legal sin precedente y logramos compensación para una trabajadora migrante maltratada”, dice Najla Chahda, “pero también están aquellas a quienes no podemos ayudar, como las mujeres etíopes e indonesias que se han suicidado. El precio que pagan las mujeres migrantes es demasiado alto”.