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Luz Mila and her daughter in Colombia. Credits: Paul Smith/CAFOD

Luz Mila and her daughter in Colombia. Credits: Paul Smith/CAFOD

Se puede perdonar a aquellos que piensan que cuatro millones de personas obligadas a abandonar sus hogares, hasta 30.000 “desaparecidos” y 6.000 mutilados por minas antipersonales deberían mantener la crisis de Colombia en primera plana. Sin embargo, la historia de los 40 años de conflicto en Colombia y el precio que gente como Luz Mila y su familia han tenido que pagar, ahora casi nunca aparece en los medios.

Luz Mila se esfuerza entre lágrimas para contar su historia. Es una historia de terror, sufrimiento y pérdida: “La segunda vez que la guerrillera fuertemente armada nos dijo que nos fuéramos, yo le pregunté ‘¿Y que va a pasar con nuestras cosechas, con nuestros animales?’ Ella me dijo que a mis animales los podía reemplazar, pero a mis hijos no. Fue entonces que me di cuenta de que no habría una tercera advertencia. Nos matarían”.

Luz ya había sobrevivido a las guerrillas y al ejército aterrorizando a su familia en el interior de su propia casa. Ella y sus tres hijos huyeron y se refugiaron en una covacha de bambú, adobe y plástico, con un sanitario y una cocina exterior. “Es una tragedia que Colombia haya llegado a esto”, dijo.

Cada septiembre, la “Semana por la paz ” conmemora a las víctimas del conflicto y estimula el compromiso para ponerle fin mediante el diálogo. Este año, una campaña llamada “La paz es posible” unió a iglesias en todo el mundo en solidaridad con Luz y sus compatriotas, exigiendo verdad, justicia y reparación.

El Grupo de Trabajo para Colombia de Caritas Internationalis le trasladó estas demandas al gobierno noruego en Oslo, pidiéndole que rechazara un acuerdo de libre comercio y que le recalcara al gobierno en Bogotá que el mundo exterior los está obser vando con desaprobación.

Luz Mila dice que ella es una de las que ha tenido suerte. Ahora cuenta con un pequeño, pero constante, ingreso proveniente de su trabajo como obrera metalúrgica; luego de haber recibido capacitación y equipo básico de Caritas Colombia. “Desde que comencé con el negocio me siento segura y estoy llena de esperanza de que mi vida va a seguir mejorando. Yo no conozco a la gente que da el dinero para esta ayuda, pero les agradezco de todo corazón por ayudarme a encontrar un poco de paz ”.