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Caritas Sri Lanka National Director has visited the parents of Rizana Nafeek to discuss efforts for her release. Credits: Caritas Sri Lanka

Caritas Sri Lanka National Director has visited the parents of Rizana Nafeek to discuss efforts for her release.
Credits: Caritas Sri Lanka

Defensores de los derechos humanos esperan que la penosa situación de la empleada doméstica esrilanquesa, Rizana Nafeek, condenada muerte termine pronto y sea liberada de su prisión en Arabia Saudita y pueda volver a casa.

En 2007, Rizana Nafeek fue condenada a ser decapitada por haber estrangulado a un bebé que cuidaba cuando trabajaba como niñera en 2005. Rizana también era menor de edad cuando ocurrió la tragedia. Ella sostiene que fue un accidente resultante de su falta de experiencia al tratar de salvar al bebé que se estaba atragantando.

El Gobernador en funciones de Riyah, Príncipe Sattam, puso al corriente a funcionarios esrilanqueses el mes pasado, diciendo que actualmente un Comité de Reconciliación está negociando con los padres para resolver la causa, ya sea con un indulto o con el pago de “dinero manchado de sangre”. El gobierno esrilanqués está listo para pagar.

El Director de Caritas Sri Lanka, P. George Sigamoney, visitó recientemente a los padres de Rizana Nafeek para mantenerlos al día. Caritas Sri Lanka está haciendo todo lo posible para obtener un indulto y la puesta en libertad de Rizana, quien apenas era una niña cuando ocurrió el incidente. “Pedimos compasión para salvar su vida”.

A los 17 años, Rizana Nafeek partió rumbo a Arabia Saudita para ganar suficiente para ayudar a su familia en su país natal. Ella apenas era una niña de edad escolar en Trincomalee, un área del país devastada por la guerra y empobrecida. Muchas familias en el área envían a sus hijos a trabajar fuera del país. Algunas agencias de empleo se aprovechan de la situación y reclutan a menores para trabajar. Los papeles de Rizana fueron falsificados por una agencia a fin de mostrar que ella tenía 21 años.

Pocas semanas después de haber empezado a trabajar para una familia saudita, ella le estaba dando de comer a un bebé de cuatro meses. El niño empezó a atragantarse, Rizana entró en pánico, gritó pidiendo ayuda y trató de calmar al niño sobándole el pecho, el cuello y la cara. La madre llegó demasiado tarde. La familia presentó cargos de asesinato, la policía la presionó y la obligó a confesar y un tribunal menor dictaminó que sería decapitada.

Rizana finalmente se las arregló para obtener a un intérprete y pudo exponer su lado de la historia. Sin embargo, en 2007, a insistencia de los padres, el Tribunal Supremo de Arabia Saudita reafirmó la pena capital.

Caritas Sri Lanka lanzó una campaña pública para salvar su vida. El personal recolectó 100.000 firmas para pedir un indulto real. El rey saudita otorgó el indulto, pero la condena sigue en pie, ya que de conformidad con el código moral y legal del Islam, los padres de la víctima deben estar de acuerdo.

La situación de Rizana sirve para abrir los ojos en cuanto a qué tan poco segura se encuentra la considerable población de trabajadores migrantes de Sri Lanka, especialmente las empleadas domésticas.

La emigración de esrilanqueses ha aumentado en más de diez veces en las últimas dos décadas. Más de medio millón de esrilanqueses trabajan en el extranjero. Aproximadamente 200.000 emigran en busca de empleo, especialmente a los Estados del Golfo, como Qatar, Arabia Saudita y Kuwait. La mayoría de emigrantes son mujeres de aldeas remotas y pobres. La mayoría apenas puede leer y escribir.

Ha habido una serie de historias espeluznantes sobre el abuso de las mujeres. El pasado agosto, una esrilanquesa que trabajó como empleada doméstica en Arabia Saudita dijo que sus empleados le insertaron por la fuerza 20 clavos en el cuerpo.

Una práctica común es que los patrones mantienen encerradas en la casa a las trabajadoras migrantes durante los dos años que dura el contrato, les confiscan los pasaportes, no les dan tiempo de descanso sino las obligan a trabajar 24 horas, siete días a la semana; y a veces les retienen los salarios o se rehúsan a pagarles.

En casi todos estos casos, se ha demostrado que las agencias de empleo extranjeras que operan en la localidad y los agentes locales en Sri Lanka han engañado a las trabajadoras en lo que respecta a los términos y condiciones de los contratos.

Frente al abuso y la explotación, la trabajadora migrante se ve atrapada en una maraña de malas decisiones. Algunas sufren en silencio, sin saber cuáles son sus derechos. Otras toleran el abuso porque sus familias dependen de las remesas. Otras escapan, pero corren el riesgo de ser arrestadas o caer presa fácil de la trata de blancas. Las que se atreven a denunciar la situación pueden ser arrestadas por trabajar ilegalmente y se enfrentan a meses o incluso un año en prisión en espera para ser deportadas.

Caritas Sri Lanka ha establecido servicios para antes de la partida y asistencia para trabajadores migrantes y sus familias. Las retornadas les informan a las mujeres que deciden irse a trabajar al extranjero de las cosas a las que se podrían enfrentar. Las mujeres también reciben capacitación sobre migración segura, asesoría legal y orientación sobre el idioma árabe. Hasta ahora han llegado a 20.000 personas.

Caritas Sri Lanka también se ha unido a otros miembros de Caritas para hacer campaña en pro de mejores derechos para las trabajadoras migrantes y para tomar medidas severas en contra de los abusos de las agencias de empleo (sin embargo, hasta ahora no se ha podido levantar cargos contra los reclutadores de niños que falsificaron el pasaporte de Rizana Nafeek).

Caritas Internationalis espera que sus millones de seguidores en todo el mundo presionarán a los estados del Medio Oriente y del Golfo para que ratifiquen e implementen el convenio de la OIT para la protección de los trabajadores migrantes. Caritas ha estado haciendo campaña para mejorar las condiciones de las trabajadoras domésticas mediante la adopción del convenio; la campaña se titula “Bajo el mismo techo, bajo la misma ley, igualdad de derechos para las empleadas domésticas migrantes”.

El convenio tiene varios propósitos: Presiona a los gobiernos para asegurar que sus leyes estén alineadas. Garantiza la mínima protección para empleados domésticos y al mismo tiempo permite flexibilidad y la mejora continua de sus condiciones de vida y de trabajo.

Los acuerdos bilaterales entre países también son un componente esencial de la protección de los derechos humanos de los trabajadores migrantes. Estos Memorandos de Entendimiento pueden establecer el derecho de las empleadas domésticas a ser informadas de las condiciones de su empleo, tal como horario y sueldo. Pueden estipular descansos semanales.

Y pueden incluir medidas especiales para tratar la vulnerabilidad de empleadas domésticas jóvenes y de aquellas que viven en casa de los patrones.

Por ahora, Caritas Sri Lanka le está suplicando a todos que recen por la liberación de Rizana y que ella pueda volver al lado de sus padres.