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Locals in the village of Kalele in Kenya's Eastern Province gather what water they can from a hand dug well located at the site of a large scale dam project built in 2008 through Caritas Kenya. The dam, built through the Katangi Food Security Support Project, provided year round water to the local communities for two years. The withering drought the region now faces has dried the surface water of the 21,000 cubic meter pond. Credits: David Snyder/Caritas

Locals in the village of Kalele in Kenya’s Eastern Province gather what water they can from a hand dug well located at the site of a large scale dam project built in 2008 through Caritas Kenya. The dam, built through the Katangi Food Security Support Project, provided year round water to the local communities for two years. The withering drought the region now faces has dried the surface water of the 21,000 cubic meter pond.
Credits: David Snyder/Caritas

El director humanitario de Caritas Internationalis, Alistair Dutton, explica por qué gran parte del enfoque de Caritas se dirige a la recolección y almacenamiento de agua en el este de África afectado por la sequía.

La respuesta sencilla para la sequía sería que lloviera mucho. Los cultivos se desarrollarían, los animales serían alimentados y la gente sabría de dónde provendría su próxima comida y bebida.

La gente está desesperada por que llueva en el este de África, en donde hasta 13 millones de personas necesitan ayuda de emergencia como consecuencia de una de las peores sequías en 60 años. Pero esta solución no es tan sencilla como parece.

Alistair Dutton, director humanitario de Caritas Internationalis, recién volvió de un viaje a Etiopía y Kenia. Durante el mismo se reunió con organizaciones miembros de Caritas que trabajan en estos países para discutir las mejores respuestas a corto y largo plazo para la devastadora crisis de hambre provocada por la sequía.

“Fuimos a una aldea y decenas de personas estaban sentadas bajo los árboles. Se habían congregado de un área extensa y estaban rezando para pedir lluvia”, dice Alistair. “Pero si llueve, muchos lugares se inundarían y, luego de muchos años de degradación ambiental, la tierra cultivable se erosionaría”.

“Por ahora, hay un sentido de resignación en los lugares afectados por la sequía que vi durante mi visita”. Se las están arreglando con muy pocos recursos. La gente se sienta a esperar, anhelando que llueva como debiera en los próximos meses”, dice Alistair.

Sin lugar a dudas la lluvia ayudaría a reverdecer el parchado paisaje en las áreas afectadas por la sequía; sin embargo, nuevamente esto no proporcionaría la solución simple que uno pensaría.

“Después de las lluvias, los retoños aparecen en una semana. Pero uno puede ver a los pastores ahuyentando a golpes los hambrientos animales para apartarlos de los cultivos. En su estado de inanición, los animales comerían y comerían, tan sólo esto los podría matar cuando han pasado tanto tiempo sin una alimentación adecuada”, dice Alistair.

Continua explicando que gran parte de la labor de Caritas en las zonas afectadas por la sequía se concentra en ralentizar los ríos y los arroyos para que cuando llueva el agua pueda empapar la tierra y reabastecer pozos y estanques.

Dice que Caritas ayuda a las comunidades para que tengan acceso a agua durante las temporadas secas, trabajando con ellas para construir pozos, micro-presas, estanques y reservas, e instalar fuentes de agua. Asimismo, Caritas suministra razas resistentes de cabras y semillas resistentes a la sequía, y capacita a los agricultores en técnicas agrícolas que los ayudarán durante los períodos secos.

“Esta es la tercera sequía más fuerte de los últimos seis años en esta región. Gran parte del problema obedece al subdesarrollo crónico y a la falta de inversión en agricultura e infraestructura. Mientras no haya todo un programa de inversión en agricultura y en el medioambiente, las lluvias simplemente seguirán cayendo “, dice Alistair.