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Meeting of mothers in Roche-à-Bateau. Credits: Worms/Caritas

Meeting of mothers in Roche-à-Bateau.
Credits: Worms/Caritas

La seguridad alimentaria, especialmente la de los niños, es un problema importante en Haití. Para hacerle frente en el sur del país, en la provincia de Les Cayes, Caritas ha puesto en marcha diversas iniciativas. Con el apoyo de CRS, Caritas local ha establecido en la región más de 200 grupos de madres. Pero ¿qué es un grupo de madres?

« Como su nombre lo indica, se trata de una agrupación de madres de una misma localidad con las cuales los agentes locales de Caritas van a desarrollar actividades a fin de mejorar la seguridad alimentaria y la condiciones de vidas de sus familias », explica Jean Harry Dominique, coordinador de proyectos agrícolas del CRS para toda la región. Para entender mejor de que se trata, lo acompañamos a una visita sobre el terreno a Roche, en barco.

Ayuda mutua financiera

« Quiero instalar un pequeño negocio de venta de arroz, harina y azúcar. La última vez logré sacar algún beneficio. Solicité 1 000 gourdes (25 US$) para comprar los productos. » Habla Ariette Tessono. Ella es integrante de un grupo de madres de la localidad de Labiche, compuesto por una decena de mujeres que, cuando llegamos, estaban reunidas. Ellas debaten acerca de la asignación de los pequeños préstamos financieros en el marco de la mutualidad de solidaridad, una iniciativa puesta en marcha por el proyecto.

Germaine Bataille trabaja para Caritas locales y acompaña los grupos de madres en el establecimiento de las mutualidades de solidaridad. « En la región., hoy tenemos 128 mutualidades de solidaridad. Las mujeres cotizan en la mutualidad y después pueden solicitar pequeños préstamos. Hace dos años que existen estas mutuas y ellas ofrecen nuevas posibilidades a las mujeres y las familias. Desde el inicio del año, la mutualidad de Labiche a reunido casi 10 000 gourdes (100 US$) y concedido una decena de préstamos. »

¿A qué sirve el dinero prestado? Al igual que Ariette, muchas mujeres utilizan los importes para poner en marcha pequeñas actividades comerciales y, de este modo, aumentar sensiblemente sus ingresos. Pero otras nos explican que estos préstamos pueden servir también de salvavidas cuando se presenta algún problema. « Puede suceder que un niño se enferme gravemente, explica Janice, la tesorera de la mutualidad. En este caso, el dinero puede permitir a la familia sufragar el transporte para llevar al niño al hospital y pagar los medicamentos necesarios para tratarlo. »

El préstamo tiene una duración media de 4 meses. Los reembolsos se realizan progresivamente a lo largo de este período. El grupo de madres de la localidad de Labiche se ha autodenominado « cabezas unidas ». « Este nombre expresa la solidaridad de unas respecto de las otras, afirma Janice. Los grupos de madres constituyen también un medio para unir sólidamente a nuestra comunidad para hacer frente a los problemas que experimentamos»

Cultivar la educación de los niños

Las mujeres que componen el grupo de madres participan también a actividades de capacitación en técnicas agrícolas a fin de puedan ocuparse de los huertos. « Gracias a la capacitación recibida por la agrónoma Natasha, hoy tengo un bonito huerto de pimientos rojos, afirma orgullosamente Jaunasse, una integrante de las cabezas unidas de Labiche. Los ingresos obtenidos por la venta de la cosecha en el mercado me bastan para que mi familia coma adecuadamente, para comprar los uniformes y los materiales escolares de mis hijos y pagar sus estudios. »

Ariette Tessono and her garden. Credit:Worms/Caritas

Ariette Tessono and her garden.
Credit:Worms/Caritas

Hoy, en la región se cultivan 950 huertos. Ariette Tessono nos propone ir a visitar el suyo. Tras una rápida escalada por las colinas, llegamos a su casa. En la parte posterior se encuentra el huerto donde crecen zanahorias, coles y pimientos. Nos dice que dentro de poco podrá comenzar la cosecha y espera recibir semillas de otras variedades de legumbres para diversificar su producción. « Yo y mi familia comemos una parte de las legumbres que producimos. El resto lo vendemos en el mercado. Los ingresos obtenidos nos permiten reembolsar más fácilmente los préstamos que hemos solicitado a la mutualidad de solidaridad y hacer frente a los imprevistos, lo que antes era muy difícil. El trabajo de preparación de la tierra no ha sido fácil, pero hoy cosechamos los frutos de nuestros esfuerzos. »

Además, las mujeres que participan en este programa están sensibilizadas a las cuestiones relacionadas con la salud de sus familias y el medio ambiente de sus comunidades. Los partos se realizan ahora en un centro de salud y, por tanto, son más seguros para las madres y los recién nacidos. Cada mes, se llevan a cabo controles del estado de nutrición de los niños, y a los que presentan problemas alimentarios se les envía al centro de salud donde son objeto de un seguimiento médico.

Por último, ante el problema de la erosión de los suelos, se ha invitado a las comunidades a participar en un programa de repoblación forestal. Caritas Les Cayes posee un vivero cuya producción de árboles frutales, entre otros, contribuirá a la conservación del medio ambiente y, al mismo tiempo, reforzará un poco más la seguridad alimentaria de la población.

Este enfoque integrado del desarrollo, que se propone intervenir en varias esferas a la vez, arroja buenos resultados. Pero en esta región agrícola, demasiado expuesta a las fluctuaciones del clima, queda mucho por hacer para reducir significativamente la inseguridad alimentaria. Este año, 44 000 estudiantes dependerán de Caritas y de CRS para recibir una comida al día.