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Benisete and her mother Credits: Worms/Caritas

Benisete and her mother
Credits: Worms/Caritas

“Estos bloques son mi futuro y el de mi familia”. Bénisette, a quien la gente del barrio llama Bébé, posa con orgullo frente a los materiales que servirán para construir su nueva casa en el barrio de Villa Rosa en Puerto Príncipe. Detrás de ella podemos ver la tienda de campaña que ha servido de refugio para los 5 miembros de su familia desde el terremoto del 12 de enero de 2010. La perspectiva de construir su nueva casa pone una sonrisa en el rostro de Bénisette.

Ella nos confía: “En dos meses, si todo va bien, nuestra casa estará terminada. La casa tendrá dos pisos. Con la primera parte del dinero que recibimos de Cordaid, compramos los materiales de construcción. Además de pagarles a los albañiles, mi familia ha participado en la obra acarreando agua para el cemento y preparando la comida para quienes trabajan en la construcción. Es por esto que esta nueva casa será realmente nuestra”.

Un centenar de familias como la de Bénisette se han beneficiado del apoyo de Cordaid para reconstruir o reparar sus viviendas. Henk Meijerink es el responsable del programa de construcción de vivienda de Cordaid. “En Villa Rosa hay más de dos mil familias afectadas. Hicimos un censo entre 1.800 de ellas para determinar sus necesidades y seleccionar a las más vulnerables para brindarles asistencia inmediata. De las 1.335 casas que existían antes del terremoto, casi 600 fueron totalmente destruidas y 260 necesitan reparación. Juntamente con las autoridades locales seleccionamos la zona de Cité Meriken en Villa Rosa para llevar a cabo la fase piloto. Un centenar de casas serán construidas o reparadas; asimismo queremos demostrar que es posible mejorar las condiciones de vida en el barrio”.

Para lograrlo, Cordaid ha decidido aplicar la estrategia del método “reconstrucción realizada por los propietarios”. Esta estrategia se basa en utilizar la capacidad y las tradiciones culturales de la población local. En ella, los propietarios son quienes deciden el estilo arquitectónico de su vivienda, compran los materiales, contratan a los responsables de la obra y la supervisan. Este método coloca a los beneficiarios al centro de la acción y aprovecha los recursos locales para asegurar que los resultados sean más satisfactorios, que se genere empleo y que la economía en el área seleccionada se recupere más rápidamente.

“Nosotros pensamos que la construcción de las casas debe ser evolutiva; que depende de la ambición y los medios de cada propietario”, dijo Henk Meijerink. “La vivienda tiene especial importancia en la cultura haitiana. Por todas partes uno puede ver que se añaden elementos decorativos para realzar el prestigio de la casa”.

El objetivo no es solamente reconstruir las viviendas, sino también crear un nuevo tejido urbano para transformar las vidas de los habitantes del barrio.

Océan, community worker for Cordaid in Villa Rosa. Credit:Worms/Caritas

Océan, community worker for Cordaid in Villa Rosa.
Credit:Worms/Caritas

Océan es un trabajador comunitario de Cordaid en Villa Rosa. “Tenemos la oportunidad de trabajar juntos para hacer que el barrio sea más bonito que antes. Con las autoridades locales, con la población, utilizando las pericias de las diferentes contrapartes locales e internacionales, vemos como los barrios populares van cambiando su apariencia. Las casas se construyen respetando los criterios de resistencia a los sismos. No obstante, en algunos lugares nos proponemos construir casas con dos pisos para mantener aprovechar y el espacio y dejar espacios abiertos. Esto nos permite crear áreas de juegos para niños, ampliar los caminos de acceso, construir un sistema de drenaje de aguas pluviales o bien tener zonas comerciales en donde la gente pueda ganarse la vida”.

En el marco de este proyecto, Cordaid les brinda apoyo a las familias para el diseño de sus casas. Asimismo, Cordaid, en el seno de la comunidad local, les da capacitación a los maestros de obra en los diferentes artes y oficios de la construcción. La organización complementa su pericia trabajando con otras organizaciones internacionales como Build Change, especialista en construcción en zonas sísmicas, que se encarga de la pericia técnica en el diseño de los planos de las viviendas y supervisa la calidad de los trabajos realizados.

En cada barrio se ha formado un Comité de reconstrucción de la vecindad (NCR) para gestionar las solicitudes de financiamiento y la coherencia de cada proyecto con el plan de desarrollo urbano del barrio. Las familias pueden presentar una solicitud de ayuda ante el NCR. A los propietarios se les ofrece un fondo máximo de U$ 3.500 por vivienda reconstruida. El importe para viviendas que necesitan ser reparadas es de U$ 1.500. Estos importes son suficientes para iniciar las obras, y al mismo tiempo son limitados con el objeto de motivar a los propietarios a participar en la reconstrucción de su vivienda y a que aporten financiamiento adicional, los materiales y/o la mano de obra.

El objetivo de Cordaid en Puerto Príncipe es construir o reparar 1.400 viviendas de aquí a junio de 2012.

Hacer cumplir la ley en beneficio de los más necesitados.

“Cuando me reuní con la gente de Cordaid, me explicaron que yo tenía que presentar los títulos de propiedad del terreno para poder recibir la ayuda; pero yo nunca tuve los títulos”. Al igual que en el caso de Marie Solange Nestor, Cordaid exige que cada beneficiario demuestre que es propietario(a) del terreno donde se llevarán a cabo las obras de construcción o reparación. Este requisito es para evitar que las familias sean desalojadas luego de que se hayan concluido las obras. Sin embargo, en Puerto Príncipe muchos barrios se han asentado de forma informal.

Marie Solange Nestor and Raoul Pierre Louis Turgeau, the chairman of the board of directors of the local authority of Villa Rosa (CASEC), Credit:Worms/Caritas

Marie Solange Nestor and Raoul Pierre Louis Turgeau, the chairman of the board of directors of the local authority of Villa Rosa (CASEC),
Credit:Worms/Caritas

“Ahora estoy muy contenta”, dice Marie Solange Nestor. “No me esperaba recibir esta gran noticia. Gracias a ustedes, mi vida y la de mi familia ya no será la misma”.

Para ayudar a Marie Solange Nestor, y a otras familias que no tenían títulos de propiedad, Cordaid trabajó en estrecha colaboración con Raoul Pierre Louis Turgeau, Presidente del consejo de administración de la sección comunal de Villa Rosa (CASEC), a fin de que los más necesitados pudieran hacer valer sus derechos.

“En Haití, la ley estipula que una persona que pueda demostrar que ha vivido en un mismo terreno durante 20 años tiene derecho a reclamar la propiedad del mismo”, explica Anna Watchmeister. “Hasta entonces, dicha ley nunca se había aplicado en un área urbana del país. En Villa Rosa, decidimos apoyar a las personas elegibles para que pudieran presentar una solicitud. Para este fin, los trabajadores comunitarios han ayudado a esas personas a reunir a los documentos pertinentes para presentar su expediente; y hoy celebramos una gran victoria”.

En este mes de noviembre de 2011, por primera vez en Puerto Príncipe, se reconocerá oficialmente el derecho de usufructo de 7 familias que han vivido en el mismo terreno durante veinte años. Para poder obtenerlo, las familias tuvieron que presentar testimonios de tres personas diferentes, residentes del barrio y de reconocida credibilidad. Posteriormente, dichos testimonios fueron verificados y autenticados por el presidente del CASEC, Raoul Pierre Louis Turgeau. Este último le presentará la documentación al tribunal de justicia haitiano para oficializar los títulos de propiedad. Esta será la última etapa del proceso.

Las autoridades capitalinas estarán presentes en la ceremonia de entrega de los títulos. La labor realizada por Cordaid con las autoridades es pionera y servirá de ejemplo para numerosas comunidades de los barrios pobres de la ciudad. Cordaid y las autoridades locales de Villa Rosa han demostrado que la ley puede ser aplicada en las zonas urbanas, y han allanado el camino hacia una mayor seguridad de vivienda para miles de familias pobres de Puerto Príncipe.

Marie Solange Nestor está muy emocionada ahora que ha recibido sus títulos de propiedad. “Me siento muy contenta y orgullosa porque nunca imaginé que sería posible. Antes, para poder poseer un terreno había que pagarle mucho dinero a muchas personas. Ahora estoy muy contenta porque sé que ahorra no corro riesgo de perder mi casa. Yo puedo reconstruirla y pensar en el futuro con confianza”.