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Putting people at the centre of the process of rebuilding their homes and enabling them to strengthen social and economic ties in their community helps people to recover their dignity and gives them a feeling of "finally being back home". Credits: Secours Catholique

Putting people at the centre of the process of rebuilding their homes and enabling them to strengthen social and economic ties in their community helps people to recover their dignity and gives them a feeling of “finally being back home”.
Credits: Secours Catholique

Cabo Rojo, un pequeña y aislada localidad, se ubica en una meseta húmeda, a aproximadamente 10 kilómetros de Jacmel, que se considera la metrópolis del sureste de Haití.

Después del sismo de enero de 2010, VEDEK, una organización campesina muy activa en la zona, indicó que había más de 500 viviendas dañadas y la mitad estaba completamente destruida. VEDEK y la PAPDA (Plataforma Haitiana para la Incidencia y el Desarrollo Alternativo) han iniciado un amplio proyecto para la reconstrucción de 100 casas y 20 cisternas para darle acceso al agua a las familias afectadas. El proyecto cuenta con el apoyo de la pericia de CRaterre, una institución especializada en la reconstrucción y rehabilitación de entornos tradicionales. Secours Catholique conjuntamente con CRaterre han emitido un manifiesto que predica la valorización de las culturas constructivas locales como respuesta a los programas de reconstrucción.

Un proceso de reparación y mejoramiento del entorno integrando el conocimiento local y nuevas técnicas de construcción

Como parte de las etapas fundamentales del proyecto la formación de artesanos locales, albañiles, carpinteros, permite valorizar e introducir técnicas de construcción que mejorarán la resistencia de la estructura a los peligros naturales que la zona está expuesta (huracanes y terremotos). Las soluciones arquitectónicas propuestas se implementan utilizando el conocimiento y las materias primas disponibles localmente.

Se toma muy en cuenta la asequibilidad para poder reproducir la mayor cantidad de beneficios

El proyecto velará por que los presupuestos invertidos en la reconstrucción generen ingresos a fin de garantizar el máximo impacto para la economía y el desarrollo local.

Las familias contribuyen a la labor aportando los materiales locales básicos, como la arena o piedras, y reciben remuneración por la mano de obra. Están completamente involucradas en la implementación del proyecto, ya que ellos eligen a los artesanos y deciden cómo se construirá la casa. Cada obra es única y respeta la arquitectura del entorno local tradicional.

Los resultados para quienes participan en el fortalecimiento y la protección de la construcción

36 artesanos, albañiles o carpinteros recibieron capacitación sobre las nuevas técnicas de construcción. 27 familias ya se están beneficiando de la rehabilitación de su entorno. Durante más de un año estas familias estuvieron viviendo en condiciones muy precarias, en casas dañadas y cubiertas con plástico, láminas, tablas, etc. Ahora, sus condiciones de vida (alojamiento e higiene) han mejorado considerablemente.

Por consiguiente, involucrar a las personas en el proceso de reconstrucción de su casa, permitiéndoles de fortalecer los vínculos sociales y económicos en su comunidad, le devuelve a la gente su dignidad, con un sentimiento de “volver finalmente a casa”