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A young woman who survived sex trafficking in India shows paper flowers she made as part of a rehabilitation programme. Credits: Laura Sheahen/CRS

A young woman who survived sex trafficking in India shows paper flowers she made as part of a rehabilitation programme.
Credits: Laura Sheahen/CRS

Por Laura Sheahen 

Esta es la 2ª parte de un artículo en dos partes sobre la trata de personas. Para obtener más información acerca de cómo COATNET ha ayudado a víctimas, vea la  1ª parte.

“Estamos limpiando el caos que dejan los traficantes”. La Hna. Estrella Castalone se dirige a un grupo que lucha contra la compraventa de seres humanos. Pero eso es únicamente parte de la historia.

El grupo,COATNET, también evita la tragedia alertando a personas bajo riesgo acerca de la trata de personas.

En todo el mundo, los criminales explotan a gente pobre o desesperada. Les ofrecen empleos que no existen y los sacan de sus casas para venderlos para prostitución, mendicidad o trabajo forzado sin recibir remuneración.

Caritas Internationalis modera COATNET (Red de Organizaciones Cristianas contra la Trata de Seres Humanos). Sus miembros comparten información acerca de las formas en que operan los traficantes y cómo rescatar a aquellos que caen en la trampa.

A menudo, los traficantes obligan a las mujeres a prostituirse y luego las chantajean, amenazándolas con contarles a sus familias acerca de su estilo de vida si tratan de escapar. En algunos casos, “controlan los mensajes que reciben en sus celulares” dice la Hna. Maura O’Donahue hablando acerca de mujeres que han sido introducidas ilegalmente al Reino Unido. Los traficantes le envían mensajes de texto a las mujeres indicándoles en donde es su próxima “cita”.

En otros casos, las jóvenes son encerradas en burdeles. Si logran conseguir un celular, es probable que el número al que llamen sea la línea de ayuda de Caritas. “Cuando recibimos una llamada en la línea de ayuda preguntamos ¿Tienes tu pasaporte contigo? Describe la casa en donde estás, ¿puedes escapar?” dice Jindriska Krpalkova de Caritas Praga. Caritas tiene 40 refugios para mujeres y niños en dicha ciudad.

Cuando las muchachas logran escaparse, Caritas esta ahí para velar por ellas. “Hubo una muchacha checa que fue introducida ilegalmente al Reino Unido para trabajar en un burdel. Ella logró escapar”, dice Krpalkova. “La OIM (Organización Internacional para las Migraciones) ayudó a llevarla a Praga, y nosotros fuimos al aeropuerto a recogerla. Ella fue a nuestro refugio y pasó varios días con nosotros antes de irse a casa”.

Los miembros de COATNET se han convertido en el lugar al que acuden tanto víctimas como autoridades judiciales. “Una joven de 16 años que había sido traficada a un pueblo costero en Bulgaria vio mi nombre en el Internet y me llamó”, dice Joana Terzieva de Caritas Ruse-Bulgaria. “Yo llamé a la policía y ellos la llevaron a un refugio”.

En muchos países, la policía trabaja con miembros de COATNET para identificar a traficantes y salvar a víctimas potenciales. “La policía militar me invitó para que les diera algunos consejos prácticos”, dice Ivonne van de Kar, quien forma parte de la Dutch Foundation of Religious Against Trafficking in Women (Fundación Holandesa de Religiosas contra la Trata de Blancas). Ella explica que a veces un traficante se lleva a un grupo de jóvenes a otro país. “Nosotros le decimos a la policía: ‘Confíen en sus instintos. Por ejemplo, si ven a grupo viajando, ¿alguno de ellos va vestido de forma diferente, con ropa de más lujo? ¿Dicha persona es la única que habla el idioma o sabe en qué país están?

Cuando la policía arresta a traficantes y las víctimas están dispuestas a atestiguar, algunos grupos de Caritas ayudan a los supervivientes durante el arduo y prolongado proceso de enjuiciamiento. “Una muchacha ucraniana escapó de un burdel en un pueblo checo”, dice Krpalkova. “Ella dijo que atestiguaría contra el dueño del burdel, pero tanto la investigación como el proceso legal tardaron años”.

Cuando se amenaza a los traficantes de personas en campañas públicas “no hay que decirles: ‘Irán a la cárcel’”, dice Baerbel Uhl de La Strada, otra organización contra la trata de personas. “Hay que decirles, ‘Todo su dinero será confiscado’”, dice.

El grupo de van de Kar entabla contacto con estudiantes de secundaria a fin de hacer conciencia y evitar que muchachos exploten a víctimas.

“Produjimos una película titulada ‘Anna’”, dice. En la misma se describe la vida de una joven en la prostitución, luego de haber caído víctima de la trata y haber sido sacada de su país. “Mostramos la película en las escuelas y los muchachos se quedan callados. La chicas se quedan horrorizadas. Sus actitudes realmente cambian”, dice van de Kar.

“La policía holandesa utiliza nuestra película, funciona muy bien”, continúa diciendo. “La concienciación ha funcionado. Hemos visto tramas acerca de la trata de personas en telenovelas populares, por ejemplo”.

Cuando los miembros de COATNET en diferentes países y continentes se ponen en contacto, pueden responder a las tácticas constantemente cambiantes de los traficantes. Puesto que trabajan en comunidades pobres, están más cerca de la gente que se encuentra bajo riesgo.

La Hna. Castalone coordina Talitha Kum, una red internacional de religiosas católicas que combate la trata de personas. “Cuando la OIM (Organización Internacional para las Migraciones) no puede encontrar a una víctima de la trata, llaman a las hermanas”, dice. “Preguntan . ¿Tienen un convento en tal área?’”

“En muchas partes de África, niños trabajan en minas”, dice Omar Mahamoud de Friends of Suffering Humanity (Amigos de la Humanidad Sufriente), un miembro de COATNET con sede en Ghana. “Aquí se les llama ‘cabeceros’ (head porters) porque cargan las piedras en la cabeza – a veces pesan más que ellos”. La FSH dirige un hogar para niños explotados y contacta con sus padres. “Hemos rescatado a muchos niños”, dice Omar Mahamoud de la FSH.

En Sri Lanka, agencias de empleo hacen los trámites para que las mujeres vayan a trabajar como sirvientas a países del Oriente Medio, como Arabia Saudita y Líbano. Ellas de hecho trabajan como sirvientas, pero a veces no perciben un sueldo, les pegan y las encierran en casas o apartamentos. Les quitan los pasaportes y no pueden escapar.

Caritas Sri Lanka les aconseja a migrantes potenciales que conserven copias de sus pasaportes y tengan consigo números de emergencia. En Beirut, el Centro para Migrantes de Caritas Líbano exhorta a las familias a que traten bien a sus sirvientas extranjeras. El Centro para Migrantes identifica a sirvientas que han sido abusadas, les da refugio cuando escapan y proporciona ayuda legal. Si las sirvientas esrilanquesas que han sido abusadas en el Oriente Medio deciden volver a su país, Caritas Sri Lanka ofrece programas de generación de ingresos para que puedan iniciar su propio negocio en sus casas.

Se está rescatando a gente vulnerable de la explotación y, con frecuencia, se logra evitar que caigan víctimas para comenzar. “Una muchacha llamó a nuestra línea de ayuda ‘Magda’ y dijo. ‘Me voy a ir al extranjero. Tengo copia de mi pasaporte y mi mamá sabe qué es lo que voy a hacer”, dice Krpalkova. “Yo creo que este es un buen resultado”.

La Hna. Castalone está de acuerdo. “Cuando la gente le empieza a pedir ayuda a uno, uno sabe que saben de la existencia de su organización – y que uno puede hacer una diferencia”.

Laura Sheahen es funcionaria de comunicaciones para Caritas Internationalis.