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Oxana in a beauty salon in Drohobych, in the L’viv region of Ukraine Credits: Caritas Ukraine

Oxana in a beauty salon in Drohobych, in the L’viv region of Ukraine
Credits: Caritas Ukraine

“Al principio la vida en el extranjero resulta muy difícil. Y hace mucho tiempo que quería retornar a Ucrania, casi desde el mismo día que llegué a Bélgica, dice Oxana (nombre cambiado)”.

Oxana dejó Ucrania para reunirse con su marido. Él se fue a Bruselas buscando trabajo, porque en Ucrania le habían despedido por reducción de plantilla y en su país había pocas oportunidades para encontrar trabajo: “Por aquel entonces, mis ingresos eran escasos y mis familiares más cercanos murieron. Entonces decidí que, para asegurarme de que perdería a mi marido también, un año después me reuní con él en Bélgica”, nos cuenta ella.

Él trabajaba como peón, aunque tenía dos licenciaturas, y ella trabajaba como limpiadora en casa de una señora anciana y como peluquera para otros migrantes (ella es peluquera profesional).

“Me pagaban poco, pero no me podía quejar, porque trabajaba en negro. Pero conseguíamos llegar a fin de mes”, recuerda ella de sus 10 años trabajando en Bélgica.

Un estudio reciente del Instituto de Etnología, la Academia Nacional de Ciencias de Ucrania y Caritas Ucrania, demuestra que ocho de cada diez migrantes ucranianos quieren retornar a su país, bien a causa de sus familias o porque ven allí su futuro.

Rostyslav Kis, Responsable de Migración de Caritas Ucrania, nos dice: “Según nuestra experiencia de trabajo, la mayoría de los migrantes son reacios a retornar a casa si no han cumplido su objetivo en el extranjero: ahorrar dinero para comprar una casa, pagar los estudios de sus hijos o un tratamiento médico.

Oxana era uno de esos que querían retornar. Ella echaba de menos su país. La barrera lingüística y el temor a ser detenida o multada por vivir y trabajar ilegalmente en Bélgica le hicieron la vida difícil y estresante.

“Cuando supe que había un puesto disponible en una peluquería de mi ciudad natal, pensé que Dios había orquestado esa oportunidad para mí”. Pero cómo podía dejar Bélgica sin que me prohibieran viajar al extranjero en una fecha sucesiva. Me parecía imposible”.

Los expertos creen que mejorar la tramitación del retorno a casa de los migrantes puede ser un factor positivo en su repatriación. Con este fin, Caritas y otras muchas organizaciones humanitarias apoyan la red de ERSO (European Reintegration Support Organisations).

En 2008, ERSO empezó a examinar la repatriación de migrantes ucranianos y Caritas administró el proyecto. Se creó una red solidaria ucraniana con 30 organizaciones. Esta red ofrece apoyo social, información y asistencia psicológica, junto con la asistencia jurídica y el material a los migrantes ucranianos que querían retornar a casa.

Sólo el primer año, esta red ayudó a 163 mujeres a retornar a casa y ofreció asistencia en su retorno a otras 25. Este proyecto se concluyó en 2010.

Oxana conoció a Caritas y se informó sobre su ayuda para los migrantes que querían retornar a casa. Se puso en contacto con el personal de Caritas Bélgica en Bruselas. Junto con los compañeros de Caritas Ucrania, la ayudaron rellenar los formularios necesarios y se aseguraron de que Oxana tuviera algo para poder volver.

Los responsables de migración de Caritas Ucrania, Rostyslav Kis y Iryna Brych, eligieron la historia: “Junto con sus compañeros belgas, aprobaron la compra de un equipamiento de peluquería. Ella misma eligió todos y cada uno de los artículos, empezando por las tijeras y terminando por los secadores. Una vez comprado todo, ella volvió a su ciudad para empezar de nuevo el negocio”.

Desde primeros de 2010, Caritas Ucrania ha estado administrando el proyecto STAVR (Strengthening Tailor-made Assisted Voluntary Return, Reforzar la asistencia ‘hecha a medida’ para el retorno voluntario). El objetivo de dicho proyecto es ayudar a los migrantes que retornar de Bélgica en la reinserción, ofreciéndoles ayuda cualificada.

Oxana vive ahora en su ciudad natal, Drohobych, en la región de L’viv, y trabaja como peluquera. Se ha reajustad al estilo de vida ucraniano, con muchos problemas y alegrías, preocupaciones y momentos que animan su corazón. Ya ha conseguido privatizar su peluquería, en el salón de belleza, y legalizar su estatus como empresaria privada.

Ellla no tiene planes para viajar al extranjero. Está esperando que su marido legalice su residencia, de manera que él también pueda retornar a casa. Ella afirma que solo en Ucrania puede estar su hogar; cualquier otro lugar, sea encantador o aburrido, beneficioso o no beneficioso, no es su hogar.

“Por fin he conseguido independencia personal, tengo una identidad ¡como ciudadana y como persona! Me gustaría que pudiera ser así para todos los ucranianos. Si tenemos libertad y respeto por nosotros mismos, podemos tener un país decente”, dice Oxana.

Fuente: Caritas Ucrania