Esta página está a su disposición también en: Inglés

A child walks in a house damaged after heavy shelling by government forces in Sermeen near the northern city of Idlib February 28, 2012. Credits: REUTERS/Zohra Bensemra courtesy of alertnet.org

A child walks in a house damaged after heavy shelling by government forces in Sermeen near the northern city of Idlib February 28, 2012.
Credits: REUTERS/Zohra Bensemra courtesy of alertnet.org

Caritas Líbano está ayudando a las familias sirias que han llegado a Líbano como refugiados en los últimos meses.

En febrero, un equipo de Caritas Líbano organizó una misión de estudio de dos días en el noreste del país.

El equipo incluyó a miembros del personal del Centro para Migrantes de Caritas Líbano y de Caritas Baalbeck.

En la frontera con Siria, en el valle Bekaa, dos aldeas – Qaa y Jdeide – actualmente albergan a doce familias cristianas sirias provenientes de Homs y Rable.

Todos los refugiados huyeron de Siria, y han estado llegando desde hace cinco meses; los más recientes llegaron hace una semana. Ellos dijeron que Caritas fue la primera ONG que los visitó. No habían pensado huir a Líbano. Sin embargo, debido a que sus hogares fueron bombardeados o sus parientes o amigos fueron asesinados, se atemorizaron y huyeron tan pronto como les fue posible.

Como resultado, la mayoría llegó sin nada más que la ropa que llevaban puesta.

Ahora han encontrado refugio, pero les hace falta de todo: ingresos para pagar el alquiler, la electricidad, comida, ropa, productos básicos de higiene personal y, lo que es más importante con las temperaturas tan bajas en la época de invierno, fueloil.

La gran generosidad de la población local, dedicada a apoyarlos, no es suficiente para cubrir sus necesidades actuales, que aumentan cada día.

En Baalbek, un representante de un comité oficial que está negociando con las autoridades eclesiásticas para buscar ayuda para las 120 familias sunitas sirias se puso en contacto con Caritas.

En esta ciudad, de tamaño medio, miembros de la comunidad sunita y ONGs también han brindado asistencia primaria para albergar a las familias recién llegadas.

Tan sólo durante el mes de febrero estuvieron llegando 10 familias a la semana, todas ellas con niños. Es muy probable que esta media permanezca constante mientras continúe la violencia en Siria.

La mayoría de familias huyeron para proteger a sus hijos, especialmente a las mujeres y a los bebés, contra cualquier tipo de abuso. Esta enorme cantidad de niños es aún más vulnerable y tiene otras necesidades específicas: leche, ropa interior, ropa abrigada y alimentos con alto contenido proteínico.

Los niños en edad escolar deben poder ser inscritos gratuitamente en escuelas estatales. Sin embargo, los niños sirios se enfrentan a la dificultad de poder seguir el sistema educativo libanés, ya que el programa de estudios incluye el francés. En el futuro, probablemente necesitarán clases de recuperación.

Gracias a sus voluntarios en la región, Caritas pudo llegar a 240 familiar sunitas y 12 familias cristianas sirias que se vieron obligadas a buscar refugio en Aarsalm Qaa, Jdeide y Baalbeck.

No es posible predecir cuántas familias sirias llegarán, ciertamente mientras más aumente la violencia en Siria, el número de refugiados sirios en Líbano seguirá aumentando. La mayoría de refugiados temen que ocurra en Siria lo mismo que ha ocurrido en Irak; es decir, que se cree una división sectaria de la sociedad, lo que abriría las puertas a una potencial guerra civil.

En Líbano, las familias sirias ya no le temen a la violencia. Por ahora, a pesar de que el futuro es incierto, se concentran en cubrir sus necesidades diarias y las de sus hijos.

El Centro para Migrantes de Caritas Líbano está realizando esfuerzos para conseguir apoyo para ellos y está aumentando su presencia en la región de Bekaa con trabajadores sociales acreditados.

Fuente: Caritas Líbano