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Malian women who have come to Niger as refugees, attend a meeting in Tiguizefane, Abala district, Niger, held by CRS to ask about refugee and host community needs and to explain what's going to be done. Credits: Jean-Philippe Debus/Catholic Relief Services

Malian women who have come to Niger as refugees, attend a meeting in Tiguizefane, Abala district, Niger, held by CRS to ask about refugee and host community needs and to explain what’s going to be done.
Credits: Jean-Philippe Debus/Catholic Relief Services

El Día Internacional del Refugiado (el 20 de junio), Caritas afirma la necesidad de una mayor protección para los derechos de las refugiadas, sobre todo en los campamentos de asistencia y zonas fronterizas.

En África, las refugiadas viven extensos periodos en campamentos superpoblados con grandes dificultades. Allí no tienen acceso a artículos básicos, como alimentos, refugio, ropa y asistencia médica. Con frecuencia, las mujeres son víctimas de todo tipo de violencia, abusos sexuales y explotación.

En los países industrializados, las mujeres que solicitan asilo deben soportar extensos periodos de detención y el retorno forzoso, así como un acceso restringido a la asistencia social y médica, junto con un acceso limitado al mercado laboral legal.

El ACNUR, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, afirma que el mundo verá incrementarse el número de refugiados, en los próximos 10 años, ya que están aumentando los factores que causan los desplazamientos de población en masa. Entre esos factores, podemos indicar el cambio climático, el crecimiento de la población, la urbanización, la inseguridad alimentaria, la escasez de agua y la competición por los recursos.

En un gran reto encontrar soluciones duraderas a la situación de los refugiados, cuando disminuye el número de refugiados que retornan y un 70 por ciento de ellos llevan más de cinco años desplazados de sus casas.

Caritas exhorta a la comunidad internacional a comprometerse con soluciones duraderas para todos los refugiados, incluyendo una repatriación segura, la integración local y opciones para la ampliación de los reasentamientos.

Igualmente importante es el acceso a la información y la justicia, con el fin de defender los derechos humanos fundamentales y la dignidad humana.

Caritas sigue la implementación de la Convención de 1951 sobre la derechos de los refugiados y promueve la ratificación de otros instrumentos internacionales, para la protección de las refugiadas.

Es de crucial importancia la capacitación en el ámbito de la sociedad civil, sobre la manera de llevar a cabo acciones legales, facilitar asesoramiento jurídico de calidad y representación, así como facilitar sesiones de formación para los refugiados, con el fin de que puedan conocer sus derechos.

Además de las violaciones de los derechos humanos, sobre todo en los campamentos fronterizos, es necesario desafiar legalmente el principio de ‘no al retorno forzoso’.

‘No al retorno forzoso’ es un principio estipulado en la Convención de 1951 sobre los Derechos de los Refugiados, según el cual ningún país que haya firmado la misma puede obligar a un refugiado a retornar a un país en el que su vida y libertad se vean amenazadas.

Caritas defiende las alternativas a la detención de los solicitantes de asilo, porque la detención sólo puede aplicarse como último recurso.