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Syrian refugees in Lebanon Credits: Sam Tarling/Caritas Switzerland

Syrian refugees in Lebanon
Credits: Sam Tarling/Caritas Switzerland

Desde 2011, la violencia en Siria ha obligado a miles de personas a abandonar sus hogares. A mediados de julio de 2012, el conflicto empeoró rápidamente y una enorme ola de refugiados se abalanzó hacia el Líbano, Jordania y Turquía.

El 24 de julio, el Padre Simon Faddoul, director de Ca  ritas Líbano, habló con Caritas Internationalis acerca de la apremiante situación de los nuevos refugiados en su país.

La situación se ha deteriorado rápidamente en la última semana. ¿Nos podría decir cómo está la situación ahora?

Los últimos cinco días han sido extremadamente peligrosos para el pueblo de Siria. La gente está huyendo de la guerra y dirigiéndose al Líbano, Jordania y Turquía. Aquí en el Líbano, ha sido como una marea humana en la frontera con Damasco. En una ocasión, la semana pasada, en 24 horas más de 15.000 cruzaron un puesto fronterizo oficial. Si uno cuenta al resto que entra de otras formas, la cifra es mucho más alta. Están llegando en automóviles, camiones, autobuses y a pie. Los que cruzan la frontera de forma ilegal normalmente lo hacen a pie. Llegan al Valle de Bekaa, un área de Líbano cercana a Siria. La crisis se está volviendo mucho más seria de lo que se hubiera podido imaginar. Todo está sucediendo tan rápido.

Las familias libanesas están tratando de albergar a los refugiados, pero éstas ya eran pobres desde antes. ¿Qué es lo que usted ha visto a ese respecto?

Yo he visitado a algunas familias de acogida. Les distribuimos colchones y cobijas. Uno ve apartamentos de dos habitaciones en donde previamente vivía una familia de ocho. Ahora, se han apretujado en una habitación para que la familia o familias de refugiados puedan ocupar la otra. En otros lugares, la gente ha armado sus propias carpas. No hay instalaciones sanitarias ni nada que se les parezca.

¿Qué problemas de salud hay?

Hay gente herida y gente con enfermedades crónicas. Nuestra clínica móvil recorre los lugares en donde están los refugiados sirios, a bordo hay un doctor, una enfermera y todo tipo de medicinas. Brindamos cuidados preventivos y atención básica. Si se necesita una intervención más seria, los remitimos a nuestros centros de salud o a hospitales. Otro problema que estamos encontrando es que algunos refugiados están ayunando por el Ramadán, que recién empezó. No comen ni beben nada durante el día. Los días son muy largos amanece a las 5:00 a.m. y anochece a las 7:30 p.m. En el Valle de Bekaa hace mucho calor, la temperatura puede llegar a los 45 grados. Con el calor y sin beber agua, hay riesgo de deshidratación. Respetamos su entrega, pero es muy difícil para ellos.

¿Cómo están los niños refugiados sirios?

Los niños lo llevan muy mal. Estamos tratando de desarrollar un programa para ellos. El ciclo escolar está a punto de empezar y probablemente el gobierno libanés permitirá que los refugiados sirios asistan a las escuelas estatales. No obstante, el sistema escolar sirio es muy diferente del libanés – un currículum diferente, y únicamente enseñan en árabe. Es bastante complicado.

Caritas Líbano ha estado suministrando víveres y artículos de emergencia para los refugiados sirios desde hace algún tiempo. Con esta nueva afluencia ¿cuáles son sus planes?

Caritas Líbano ha estado trabajando con los refugiados sirios desde hace 14 meses. Hemos estado en el norte, al centro y al este del Valle BeKaa, ayudando a miles de familias sirias y a cientos de familias libanesas de acogida que desde antes de esta crisis ya vivían en condiciones de pobreza. Estamos lanzando una nueva iniciativa y nos estamos involucrando más porque realmente la situación se está saliendo del control. Hay gente por todos lados.

¿Qué cree que depara el futuro?

Creo que si las cosas siguen empeorando en Damasco nos enfrentaremos a una catástrofe bastante seria. La gente de Damasco no tiene más opción que ir al Líbano. No vemos que la crisis mejore. Esperamos que empeore. Hay tanta gente sufriendo. El sufrimiento humano es enorme. Estamos tratando de suministrar lo que necesitan para sobrevivir – víveres, ropa de cama, atención médica. Pero también tenemos que estar con ellos, escucharlos, comprender su situación. Y rezar por la paz.

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