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Caritas Sri Lanka is providing widowsand vulnerable people with houses, livelihood support after the end of the civil war in 2009. Credits: Nicholson / Caritas

Caritas Sri Lanka is providing widows and vulnerable people with houses, livelihood support after the end of the civil war in 2009.
Credits: Nicholson / Caritas

“Nunca me hubiera imaginado que íbamos a tener nuestra casa de nuevo”, dice Vadivaperumal Letchumi, mientras le pone los últimos toques a su nueva casa, construida con el apoyo de Caritas Sri Lanka.

La viuda de 42 años vive en el noreste del país con sus dos hijos. Es una región que está saliendo de tres décadas de guerra civil que concluyó en 2009. Su antigua casa fue destruida durante el conflicto y su familia tuvo que salir huyendo de los combates.

Tres años después, ella está de vuelta y espera con gran expectativa una vida más segura con su hijo y su hija. La familia es pobre y algunos días pueden ser duros, pero ella cree que las cosas están mejorando. “Finalmente vivimos sin miedo”, dijo Vadivaperumal. “Mi hija finalmente puede salir a jugar afuera sin que yo me preocupe”.

Mientras ella y su hija preparan la cena, su hijo de 18 años vuelve de realizar su trabajo como pescador. Su esposo no sobrevivió la guerra y ahora su hijo es el principal sostén de la familia. “Es una responsabilidad enorme para un muchacho tan joven”, dice Vadivaperumal. “Pero con esta nueva casa nos sentimos listos para encarar el futuro”.

Alrededor de 120.000 casas fueron destruidas y 40.000 fueron dañadas parcialmente durante el conflicto. Algunas han sido, o están siendo, reconstruidas o reparadas, pero sigue haciendo falta un 80% de la cantidad de casas necesarias. Caritas Sri Lanka dice que esta brecha se debe cerrar con urgencia, y que grupos vulnerables, como viudas y sus familias, encabezan la lista de los que requieren ayuda.

“Volvieron a sus aldeas a encontrar sus casas seriamente dañadas o destruidas”, dijo el P. A.J. Yavis, actual director de Caritas Vanni, una de las Caritas diocesanas locales que operan en el área. “Tuvieron que empezar de cero”. Luego de proporcionar ayuda de emergencia y albergue temporal, ahora su equipo ha empezado a construir viviendas permanentes. Las necesidades son muchas.

“Cuando regresamos apenas teníamos plásticos como techo”, dijo Wimalathas Ganasoori, “Fue muy duro”. Con 37 años y cinco hijos, ella es otra viuda de la guerra, una de las 40.000 que hay en Sri Lanka. Sus familias vivieron bajo plásticos por más de un año, hasta que su nueva casa estuvo lista.

El personal de Caritas trabaja con las familias, ayudándolas a diseñar sus futuras casas en base a su necesidades individuales. Caritas contribuye con más la mitad del costo de la vivienda, el resto lo proporcionan las mismas familias.

Wimalathas recibió ayuda de sus primos y sus vecinos en la construcción, la comunidad se unió para asegurar que la obra fuera terminada. En mayo de 2011, la familia se mudó a su nueva casa. “Cuando uno esta rodeado por la jungla, con serpientes”, dice, “tener una puerta que pueda cerrar por la noche hace toda la diferencia”.

El albergue es tan sólo una parte del cuadro. Con un pequeño préstamo proporcionado por Caritas, ella ha montado una tienda. La misma le ayuda a cubrir sus gastos de manutención y permite que sus hijos puedan reiniciar su educación después de años de trastorno.

Caritas está brindando otro tipo de apoyo económico para familias afectadas por la guerra, como barcas pesqueras, ayuda con la agricultura y capacitación sobre cómo ahorrar y administrar el dinero.

La Sra. S. Jesunayagi vive en una aldea de pescadores llamada Selvalpuram. Ella ha sufrido mucho. Perdió a su esposo en un accidente de pesca hace varios años. En 2004, hubo más tragedia. El tsunami que devastó gran parte de Indonesia, India y Sri Lanka, destruyó la aldea. Luego, en 2009, los aldeanos tuvieron que huir de los combates.

Ahora ella está de vuelta, en una casa construida por Caritas después del tsunami y reconstruida después de la guerra. Caritas les ha proporcionado a los aldeanos barcas pesqueras y ella comparte una con un vecino. Al igual que con las casas, la gente debe contribuir algo al costo de las barcas, las redes y los motores. Jesunayagi dice que la barca da suficiente para las dos familias. “La situación es mucho mejor”, dijo. “La gente está pescando de nuevo. La vida está volviendo a la aldea”.

Muchas de las viudas que Caritas ayuda se reúnen en grupos de mujeres, como la Sociedad de Mujeres para el Desarrollo Rural en Veravil. Esta consiste de dos grupos, con casi 50 mujeres en cada uno. Proveer el sustento para sus familias es una de las principales inquietudes, y es por eso que Caritas las ayuda con capacitación sobre cómo administrar el dinero y ahorrar, y cómo gestionar pequeñas empresas.

Además de apoyarse mutuamente, hacer voluntariados en las escuelas y hospitales locales, las mujeres también hacen cabildeo con los funcionarios locales sobre temas de de importancia, como la necesidad de una fuente de agua potable más accesible, mejores servicios de maternidad en el hospital y un salón comunitario.

Caritas Mannar Disability Centre has 1215 beneficiaries who have received new limbs. Credit: Nicholson/Caritas

Caritas Mannar Disability Centre has 1215 beneficiaries who have received new limbs.
Credit: Nicholson/Caritas

Las décadas de guerra dejaron a muchos lesionados. Abraham Cruz tiene 46 años. Su familia vive en un área del distrito de Mannar que estuvo en la línea de frente. Su casa fue destruida, y Abraham perdió las piernas en un bombardeo ocurrido en 2008.

Él recibe apoyo de Caritas Mannar, la Caritas diocesana local en su área. Esta opera el Centro de Día para Discapacitados, que ayuda a los heridos – muchos de los cuales estaban en silla de ruedas o confinados a sus hogares – a volver a caminar. A la fecha, a través del centro se ha ayudado a más de mil doscientas personas.

Al proporcionar nuevas piernas artificiales con la mejor tecnología disponible, el Centro transforma vidas. Además de proporcionar nuevas piernas y enseñarle a la gente cómo caminar de nuevo, Caritas Mannar ayuda a gente como Abraham Cruz con nuevas viviendas adaptadas a sus necesidades.

La vida sigue adelante para la familia Cruz. Padre e hijo son pescadores. “Mis vecinos ayudan mucho”, dijo. “Me dan apoyo para subir los terraplenes empinados para llegar al lago más cercano y al final del día cargan mi pesca”.

Queda mucho por hacer en la regeneración de Sri Lanka. La gente del noroeste necesita más casas y más oportunidades. Muchos siguen viviendo en la pobreza. Los recuerdos de la guerra siguen frescos. Sin embargo, después de décadas de división, la gente se ha unido para manifestar su deseo por la paz.

“Hemos visto muchas cosas difíciles en nuestra vida, no queremos volver a verlas nunca”, dijo Rajeswari, otra beneficiaria de Caritas, cuya nieta nació durante el conflicto pero ahora está creciendo en la paz. “Esperamos y rezamos para que haya paz”.

La esperanza se encuentra en historias como la de Justine Pradiba, una muchacha de 27 años con doble amputación. Ella perdió las piernas en una explosión cuando era apenas una niña.

Con la ayuda del Centro de Día para Discapacitados de Caritas Mannar, conforme fue creciendo se le fueron proporcionando nuevas piernas artificiales. Aunque nunca pensó que se casaría, un joven se aparecía todo el tiempo por casa de sus padres y en 2005, se casaron. En 2006 tuvieron un niño, Ari.

Ella fue desplazada durante los combates, pero ahora está de vuelta. Recibe ayuda y apoyo mediante Caritas y puede ofrecer orientación para aquellos que también han perdido extremidades. Al igual que otros en el Centro, se siente lista para seguir adelante. “Ahora tenemos una oportunidad en la vida”, dijo.

Reconstruir Sri Lanka no es tan sólo cuestión de ladrillos y barcas. El Obispo Rayappu Joseph de Mannar dice que la reconstrucción física y económica por sí solas no ayudarán a lograr la unidad y la reconciliación. “La gente debe poder vivir con dignidad, igualdad y libertad”.

Caritas Sri Lanka está haciendo un llamamiento para recaudar €1,1 millones para ayudar a los supervivientes de la guerra con viviendas y medios de sustento.